Militares decomisan más de 2.300 explosivos en Zamora Chinchipe y golpean a la minería ilegal

Operativo en la frontera sur de Ecuador

Las Fuerzas Armadas ejecutaron un operativo en la provincia de Zamora Chinchipe, específicamente en el sector Chinapintza del cantón Paquisha, donde se logró un contundente decomiso de material explosivo utilizado en actividades ilícitas. Esta intervención forma parte de una estrategia nacional para frenar la expansión de la minería ilegal en la frontera sur de Ecuador.

La acción militar se desarrolló en una zona identificada como punto clave para operaciones clandestinas, donde grupos organizados emplean tecnología y logística avanzada para la extracción ilegal de minerales.

Más de 2.300 explosivos fuera de circulación

Durante el operativo, el Ejército ecuatoriano incautó más de 2.300 elementos explosivos, evidenciando la magnitud de estas actividades ilegales. Entre el material decomisado se encontraron:

  • 956 unidades de explosivo industrial tipo Emulnor
  • 2 rollos de mecha lenta de 500 metros
  • 1.400 detonadores o cápsulas ordinarias

Estos insumos son utilizados para abrir túneles, fragmentar roca y acelerar procesos extractivos en zonas no autorizadas. La cantidad hallada demuestra una estructura organizada con capacidad logística significativa.

Impacto directo contra la minería ilegal

El Ministerio de Defensa destacó que este decomiso representa un golpe directo a las operaciones de minería ilegal en la región. La retirada de estos explosivos limita la capacidad de expansión de estas estructuras y reduce el riesgo para las comunidades cercanas.

Según las autoridades, la incautación debilita las operaciones clandestinas al impedir la apertura de nuevos frentes de extracción y la continuidad de túneles ilegales.

Arremetida militar contra estructuras clandestinas

Las Fuerzas Armadas han intensificado sus operativos en zonas críticas como Paquisha, donde se han detectado campamentos y túneles utilizados por organizaciones ilegales. Estas acciones buscan recuperar el control territorial y frenar el avance de actividades que generan graves daños ambientales y sociales.

El decomiso de explosivos confirma el nivel de organización de estas redes, que operan con recursos técnicos y financieros para sostener sus actividades ilícitas en regiones de difícil acceso.

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