La situación del exactor infantil Tylor Chase, recordado por su participación en la serie de Nickelodeon Manual de Supervivencia Escolar Desclasificada de Ned, vuelve a generar alarma. Tras haber sido ingresado en un centro de evaluación psiquiátrica, Chase fue dado de alta en menos de dos días y nuevamente se encuentra en situación de calle, lo que ha despertado preocupación entre colegas, seguidores y especialistas en salud mental.
Un intento de ayuda que no logró sostenerse
Luego de la difusión de videos inquietantes en los que se observaba a Chase desorientado y viviendo en la calle, varias personas intentaron intervenir para brindarle apoyo. Uno de los principales impulsores de esta ayuda fue Shaun Weiss, actor de la película Mighty Ducks, quien ha sido abierto sobre su propia lucha contra la adicción y la falta de vivienda en el pasado.
Según explicó Weiss, Jacob Harris, dueño de Shipwreck Barbershop en Riverside, contactó a un equipo de crisis de salud mental en California para evaluar a Chase. El diagnóstico fue claro: necesitaba atención especializada inmediata. Por ello, fue trasladado en ambulancia a un centro médico para su evaluación psiquiátrica.
Una hospitalización breve y muchas dudas
Pese a las expectativas, Tylor Chase solo permaneció internado alrededor de 36 horas. Weiss comparó el procedimiento con una aplicación temporal de la Ley Baker, un marco legal que permite la detención involuntaria para evaluación psiquiátrica cuando una persona representa un riesgo para sí misma o para otros. Sin embargo, aclaró que no fue retenido el tiempo máximo esperado, y que fue dado de alta durante la noche.
Esta decisión generó frustración entre quienes intentan ayudarlo, ya que poco después Chase volvió a las calles, rechazando nuevamente la asistencia ofrecida.
“Debe querer ir al tratamiento”
En una actualización publicada en Instagram, Weiss fue contundente: “Tylor tiene que querer ir al tratamiento”. Afirmó que los recursos existen, pero que el sistema tiene límites cuando una persona se niega a recibir ayuda, incluso en condiciones evidentes de vulnerabilidad. “Es desesperante no poder hacer más que verlo deteriorarse en la calle”, expresó.
Pese a un nuevo intento del equipo de salud mental para evaluarlo, no se autorizó una nueva hospitalización, lo que dejó a Chase otra vez sin protección institucional.
Salud mental, adicciones y un sistema insuficiente
Las autoridades policiales de Riverside confirmaron que han ofrecido servicios de asistencia a Tylor Chase, pero que hasta el momento él los ha rechazado, manteniéndose cordial durante los encuentros con los oficiales. Por su parte, los padres del exactor han señalado que padece trastorno bipolar y esquizofrenia, además de problemas de consumo de sustancias.
El caso de Tylor Chase vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la salud mental, la adicción y las fallas del sistema de apoyo, especialmente cuando la ayuda depende de la voluntad de quien más la necesita.

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