Ecuador necesita estadistas y no populistas en el Gobierno.

Ecuador necesita estadistas y no populistas en el Gobierno.

Para que funcione la Gobernabilidad y el respeto a la institucionalidad democrática. Se necesita un gobernante que no le meta la mano a la justicia y a las otras funciones del Estado para intereses personales y particulares. Y así superar los problemas que hoy aqueja a la sociedad ecuatoriana.

El estadista es un político con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado para tomar decisiones políticas en beneficio del bien común sobre los personales y de grupos, incluso en contra de su propio movimiento o partido político, de ser necesario por el bien general.

Cicerón escribió que un gran estadista debía ser virtuoso para poseer sentido de la justicia y poseer sabiduría. Y sobre todo debía ser una persona digna e íntegra que practique la austeridad, la templanza.

GOBERNABILIDAD se refiere a la capacidad de gobernar con equilibrio respetando la independencia de las diferentes funciones del Estado, principalmente en una buena relación tripartita Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y actualmente con la función de Transparencia y Electoral que fueron elevadas a la categoría de funciones del Estado en la actual Constitución.

El respeto a las libertades ciudadanas, entre ellas la libertad de expresión, la libertad de pensamiento; que no exista intenciones de coartar la libre expresión para ocultar las denuncias de corrupción.

La gobernabilidad requiere que el equipo gobernante sea honesto y que rechace a los corruptos y a los que manipulan a los jueces para que impere la impunidad.

Este 13 de abril de 2015, Ecuador enfrenta un gran desafío. Si se opta por volver a los diez años del correísmo en que no existió gobernabilidad, sino un apoderamiento irresponsable del Estado, permitiendo toda clase de atropellos y corruptela que perjudicó a las grandes mayorías del país y cuyas consecuencias se las está sufriendo hasta la fecha.

Para que se garantice la gobernabilidad y que el Estado funcione en bien de todos con el bien común, para este 13 de abril debemos preguntarnos a quién consignarle el voto respondiendo a la reflexión de ¿cuál de los dos candidatos finalistas cumple con las características de estadista?

  • ¿Quién propone cambios sustanciales a la Constitución vigente para asegurar una mejor administración del país en lo político, económico y social?
  • ¿Quién reformará la Constitución y las leyes para garantizar la vida, la libertad y la propiedad de los ciudadanos honestos y combatir la corrupción y al narcotráfico?
  • ¿Quién tiene capacidad de llegar a acuerdos políticos con todas las tendencias?
  • ¿Quién es más propenso a eliminar o revisar las facultades del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) y del Consejo de la Judicatura (CJ) para que no sean más un botín político?
  • ¿Quién tiene capacidad de firmar su rechazo a la dictadura de Venezuela o de Cuba que ha lleva­do al exilio a sus nacionales?
  • ¿Quien tiene la capacidad de distanciarse de los gobiernos autoritarios que persiguen a sus oposi­tores?
  • ¿Quién no impondrá una Ley de Comunicación para decir qué es verdad y qué no lo es?
  • ¿Quién apoyará las sentencias de la justicia del país?
  • ¿Quién tendrá la integridad personal junto con sus colaboradores para respetar la institucionalidad?
  • ¿Quién garantiza que no se tomará las entidades de control para delinquir o hacer grupos con alias a espaldas de la ciudadanía para tomarse el aparato esta­tal, nombrar funcionarios de control y buscar la impunidad?
  • ¿Quién puede afirmar que no otorgará indultos, salvoconductos para liberar a sentenciados por la justicia ecuatoriana?

Y lo más importante: ¿Cuál de los dos candidatos cree en la democra­cia y en la República y NO proyecta tomárselas para siempre luego de su posesión para no devolverla nunca más?

Si existe gobernabilidad, existe democracia, así de simple y concreto, ¿cuál de los dos candidatos finalistas cumple con estas cualidades?

EDITORIAL DE 92.5 FOREVER RADIO

MARTES 8 DE ABRIL DE 2025 Por Washington Delgado L.

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