¿Aumentarán los precios de los pasajes de avión hacia Cuenca, Manta y Loja?

El Decreto Ejecutivo 83, emitido el 11 de agosto de 2025, marca un antes y un después para la industria aérea ecuatoriana. La eliminación del subsidio al combustible de aviación Jet A1 en aeropuertos administrados por la Dirección de Aviación Civil (DAC) y por municipios delegados, traerá como consecuencia un aumento inevitable en los precios de los pasajes aéreos, especialmente hacia ciudades como Cuenca, Manta y Loja.

El fin del subsidio y su impacto directo en el transporte aéreo

Hasta antes de este decreto, el Jet A1 contaba con un precio subsidiado que ayudaba a mantener las tarifas aéreas más accesibles, incentivando la conectividad interna y la llegada de aerolíneas internacionales. Sin embargo, con la derogatoria de este beneficio, las aerolíneas deberán asumir un incremento considerable en sus costos operativos, que inevitablemente será trasladado al pasajero.

El combustible de aviación representa entre el 30% y el 40% de los costos totales de una aerolínea. Un alza en su precio tendrá un efecto inmediato en las tarifas, reduciendo la competitividad de rutas nacionales y afectando especialmente a aquellas ciudades con menor volumen de pasajeros, como Cuenca, Manta y Loja, donde las operaciones ya presentan márgenes de ganancia reducidos.

Ciudades más afectadas: Cuenca, Manta y Loja

Cuenca: conectividad limitada y alto costo operativo

El aeropuerto Mariscal La Mar, ubicado en una zona geográficamente compleja, opera con restricciones de peso y condiciones climáticas que ya encarecen las operaciones. Con la eliminación del subsidio, los pasajes hacia y desde Cuenca podrían incrementar hasta en un 25%, afectando tanto al turismo como a los viajes de negocios.

Manta: impacto en el turismo y la carga aérea

Manta, uno de los principales destinos turísticos de la costa ecuatoriana, depende del flujo constante de visitantes nacionales e internacionales. El incremento en las tarifas aéreas podría reducir la afluencia de turistas y encarecer el transporte de carga perecible, afectando a sectores como la pesca y la exportación de productos frescos.

Loja: aislamiento y menor frecuencia de vuelos

El aeropuerto Ciudad de Catamayo, que sirve a Loja, es clave para la conexión de la provincia con el resto del país. Un aumento en el precio del pasaje podría reducir la demanda, lo que, a su vez, pondría en riesgo la frecuencia de vuelos y, en casos extremos, la continuidad de ciertas rutas.

El Decreto Ejecutivo 83 y sus modificaciones al reglamento de hidrocarburos

Este decreto modifica sustancialmente el Reglamento Codificado de Regulación de Precios de Derivados de Hidrocarburos, vigente desde el 26 de junio de 2024. En su momento, este reglamento fue diseñado para dinamizar la industria aérea, atrayendo a aerolíneas internacionales mediante un precio subsidiado del Jet A1.

La nueva medida elimina este incentivo, dejando al mercado del combustible de aviación sujeto a las variaciones del precio internacional del petróleo, que en los últimos meses ha mostrado una tendencia alcista. Esto significa que las tarifas podrían seguir incrementándose en el futuro si los precios internacionales continúan subiendo.

Efectos en la competitividad del transporte aéreo nacional

La medida no solo afectará a los pasajeros, sino que también puede reducir la competitividad del transporte aéreo frente a otros medios de transporte, como los buses interprovinciales. Si bien el avión ofrece rapidez y comodidad, el diferencial de precio podría volverse demasiado elevado para muchos usuarios, empujando a la población hacia alternativas más económicas pero más lentas.

Asimismo, la reducción de incentivos para que aerolíneas internacionales operen en Ecuador podría limitar la oferta de vuelos hacia destinos del extranjero, afectando la conectividad y el turismo receptivo.

Impacto económico en turismo y comercio

El turismo interno, especialmente hacia destinos de sierra y costa, será uno de los sectores más golpeados. Hoteles, restaurantes y operadores turísticos podrían enfrentar una disminución de visitantes nacionales debido al encarecimiento del transporte aéreo.

En el comercio, el transporte aéreo de carga, vital para productos perecibles como flores, pescado y mariscos, también se verá afectado. El incremento en el costo del combustible impactará en los precios finales, reduciendo la competitividad de las exportaciones ecuatorianas.

Posibles reacciones de las aerolíneas

Las aerolíneas nacionales e internacionales que operan en Ecuador podrían adoptar varias estrategias ante el incremento de costos:

  • Ajuste de tarifas para compensar el aumento del precio del combustible.
  • Reducción de frecuencias en rutas menos rentables, afectando la conectividad.
  • Optimización de flotas con aeronaves más eficientes en consumo de combustible.
  • Aumento de servicios complementarios de pago, como equipaje o selección de asiento, para generar ingresos adicionales.

Sin embargo, estas medidas podrían no ser suficientes para evitar el impacto en los precios que enfrentarán los pasajeros.

¿Existe margen para mitigar el impacto?

Aunque el fin del subsidio es una decisión gubernamental, existen mecanismos que podrían mitigar los efectos negativos:

  1. Negociación de precios con proveedores de combustible para obtener tarifas más competitivas.
  2. Incentivos fiscales a las aerolíneas para mantener rutas estratégicas.
  3. Promoción de paquetes turísticos que integren transporte y alojamiento a precios reducidos.
  4. Mejora de la infraestructura aeroportuaria para reducir tiempos de operación y optimizar recursos.

No obstante, la implementación de estas medidas dependerá de la coordinación entre el gobierno, el sector privado y los municipios que administran aeropuertos.

Proyección a mediano y largo plazo

De mantenerse la medida sin mecanismos compensatorios, es probable que en los próximos seis a doce meses se registre:

  • Aumento sostenido de precios de pasajes nacionales en un rango de 15% a 30%.
  • Disminución de pasajeros en rutas hacia Cuenca, Manta y Loja.
  • Mayor concentración de vuelos en rutas rentables, como Quito–Guayaquil.
  • Pérdida de competitividad del sector turístico frente a otros países de la región.

Esta situación plantea un reto significativo para la conectividad y la economía ecuatoriana, especialmente en ciudades que dependen en gran medida del transporte aéreo para su desarrollo.

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