Ardillas mueren en Lomas de Urdesa:Proyecto Sacha y vecinos investigan fumigación en Guayaquil

El norte de Guayaquil amaneció con una alarmante noticia que ha generado indignación entre residentes y ambientalistas: la muerte de varias ardillas en Lomas de Urdesa, un suceso que coincide con una fumigación municipal realizada en la zona. La fundación Proyecto Sacha, junto con los vecinos, ha levantado la voz para exigir explicaciones claras sobre lo ocurrido, resaltando la importancia de proteger a estas especies que forman parte del patrimonio natural urbano.


Hallazgo de ardillas muertas en Lomas de Urdesa

La mañana del jueves 28 de agosto, vecinos del sector encontraron cuerpos de ardillas tendidos al pie de los árboles y en jardineras comunitarias. Lo que en un principio parecía un hecho aislado pronto se convirtió en una alarma colectiva, al confirmarse que varias de estas especies fueron encontradas sin vida en diferentes puntos de la urbanización.

Los residentes, preocupados por la magnitud del hecho, compartieron imágenes y testimonios en los grupos comunitarios. Según indicaron, horas antes del hallazgo se había llevado a cabo una fumigación municipal contra roedores, lo que despierta sospechas de un posible envenenamiento accidental de fauna silvestre.


Fumigación en Urdesa y posibles consecuencias ambientales

El Municipio de Guayaquil había anunciado la ejecución de un operativo de fumigación para erradicar ratas en Lomas de Urdesa. Personal contratado fue visto aplicando químicos en áreas verdes y alrededores de viviendas, lo que quedó registrado en videos grabados por vecinos.

Este tipo de procesos, aunque necesarios para el control de plagas, pueden generar impactos adversos en la biodiversidad urbana si no se ejecutan con protocolos adecuados. Las ardillas, que forman parte del ecosistema local, podrían haber ingerido alimentos o bebido agua contaminada, lo que habría ocasionado su muerte.

La falta de estudios previos sobre los efectos de los químicos en la fauna silvestre abre un debate urgente sobre la responsabilidad ambiental de las autoridades.


Pronunciamiento de Proyecto Sacha

La fundación Proyecto Sacha, reconocida por su labor en la protección de especies y ecosistemas urbanos, reaccionó con firmeza ante este hecho. En un comunicado oficial, expresó que “cada muerte evitable representa un fracaso colectivo”, subrayando que las ardillas son un símbolo de resiliencia en medio del crecimiento urbano de Guayaquil.

El colectivo exigió respuestas inmediatas a las autoridades municipales:

  • ¿Quién autorizó la fumigación y bajo qué protocolos se ejecutó?
  • ¿Se realizaron estudios de impacto ambiental previos a la aplicación de químicos?
  • ¿Qué medidas urgentes se tomarán para evitar nuevas muertes de animales silvestres?

Además, reiteraron que la ciudadanía tiene derecho a conocer la verdad y a exigir que se respete su entorno natural.


Las ardillas, símbolo de Guayaquil en peligro

Las ardillas urbanas son consideradas parte del patrimonio natural de Guayaquil. Estos pequeños mamíferos, que se han adaptado a vivir entre parques, jardines y árboles de la ciudad, no solo aportan belleza y vida al entorno, sino que cumplen funciones ecológicas vitales como la dispersión de semillas.

Su presencia en sectores como Urdesa, Samborondón y la zona norte de la urbe ha sido celebrada por vecinos y ambientalistas, quienes las reconocen como emblemas de la biodiversidad que aún resiste dentro del concreto citadino.

La pérdida de estas especies representa un riesgo para el equilibrio ecológico y para la identidad cultural de la ciudad, que ha convivido con ellas durante décadas.


Indignación y exigencias ciudadanas

Los vecinos de Lomas de Urdesa han manifestado su preocupación y enojo frente a la falta de control en la aplicación de pesticidas. Para ellos, la muerte de las ardillas no puede quedar en el silencio, pues constituye una señal de alarma sobre el manejo inadecuado de químicos en áreas urbanas habitadas tanto por personas como por fauna silvestre.

Los pocos animales silvestres que sobreviven en Guayaquil merecen todo nuestro esfuerzo para ser protegidos”, enfatizó Proyecto Sacha en su comunicado, llamando a la comunidad a documentar y reportar cualquier otro hallazgo de especies afectadas.


La necesidad de un control ambiental responsable

Expertos en biología urbana advierten que los protocolos de fumigación en ciudades deben considerar no solo la salud humana, sino también la protección de especies que habitan en el mismo entorno.

En muchos países, la legislación ambiental exige evaluaciones de impacto sobre flora y fauna antes de ejecutar fumigaciones masivas. Esto garantiza que los químicos empleados no representen un riesgo elevado para animales silvestres ni para mascotas domésticas.

En Guayaquil, este hecho evidencia la urgencia de revisar los procedimientos municipales para el control de plagas, a fin de asegurar que las prácticas de fumigación no se conviertan en una amenaza para la biodiversidad.


Acciones que se exigen a las autoridades

Ante esta crisis ambiental en Lomas de Urdesa, vecinos y organizaciones exigen que se tomen medidas inmediatas:

  1. Investigación transparente sobre la fumigación realizada y sus consecuencias.
  2. Publicación de informes técnicos sobre los químicos utilizados y sus riesgos para la fauna local.
  3. Suspensión temporal de fumigaciones masivas hasta que se implementen protocolos más seguros.
  4. Campañas de concienciación ciudadana para la protección de la biodiversidad urbana.
  5. Responsabilidad institucional y sanciones en caso de negligencia comprobada.

Un llamado a la comunidad y a la acción colectiva

El caso de las ardillas muertas en Urdesa no debe quedar como un hecho aislado. Representa una alerta que convoca a la sociedad guayaquileña a reflexionar sobre la importancia de defender las especies que nos identifican y que constituyen parte esencial de la vida urbana.

La comunidad está llamada a reportar y registrar cualquier irregularidad ambiental, documentar con fotografías y videos situaciones similares, y mantenerse vigilante frente a las acciones de las autoridades.

Proteger a las ardillas y a la fauna urbana es defender el derecho a una ciudad más sana, verde y equilibrada.

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