Las autoridades ecuatorianas ejecutaron este jueves 21 de mayo la denominada Operación Victoria, una intervención internacional que permitió desarticular una presunta red dedicada al tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos entre Ecuador y Perú. El operativo dejó 24 detenidos, entre ellos el supuesto cabecilla de la organización y dos policías vinculados con la estructura criminal.
La operación fue desarrollada luego de once meses de investigaciones coordinadas entre la Policía Nacional, la Fiscalía General del Estado y autoridades peruanas. Los allanamientos se realizaron en las provincias de Carchi, Imbabura, Azuay, El Oro, Loja, Zamora Chinchipe y Pichincha, además de intervenciones simultáneas en sectores fronterizos de Perú como Tumbes y Aguas Verdes.
Según el ministro del Interior, John Reimberg, esta organización utilizaba corredores clandestinos para movilizar explosivos y armamento desde Perú hacia Ecuador y posteriormente distribuirlos hacia estructuras criminales vinculadas a Los Lobos y grupos armados irregulares en Colombia, incluidas disidencias de las FARC.
El funcionario explicó que Perú colaboró activamente durante la investigación, mientras que Colombia no participó en las acciones operativas, lo que impidió realizar allanamientos o capturas en ese territorio.
Durante los 38 allanamientos ejecutados por aproximadamente 400 policías y 76 fiscales, las autoridades decomisaron gran cantidad de material explosivo, entre ellos:
- 749 tacos de dinamita
- 10.000 fulminantes
- 68.000 metros de cordón detonante
- 3.750 explosivos
- 7.600 cápsulas fulminantes
Para los investigadores, este arsenal evidencia la capacidad logística y operativa de la organización para abastecer a grupos criminales.
Entre los detenidos figura René F. H., señalado como el presunto líder de la estructura. Según las investigaciones, él coordinaba las operaciones ilícitas y mantenía contactos en las fronteras norte y sur del país.
Además, dos policías fueron detenidos por presuntamente facilitar información sobre controles y movimientos policiales para evitar que los cargamentos fueran detectados. Uno de ellos estaba en servicio activo y el otro en situación pasiva.
Las autoridades también confirmaron que varios de los aprehendidos registraban antecedentes penales relacionados con tráfico ilícito de armas y explosivos.

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