Hoy cumplimos 25 años de dolarización. ¿Ha sido positiva o no? ¿Por qué la mayoría de ecuatorianos la apoyan y por qué otros no y la podrían debilitar o derogar si ganaran las elecciones?
La historia de la dolarización comienza el domingo 9 de enero de 2000 cuando el presidente Jamil Mahuad anunció su decisión de dolarizar la economía ecuatoriana después de anclar el precio de la divisa en un nivel de $25.000 sucres por dólar. Mahuad manifestó en cadena nacional: «El sistema de dolarización de la economía es la única salida que ahora tenemos y es el camino por donde debemos transitar».
Según Mahuad las ventajas serían varias: el precio del dólar se mantendrá fijo y estable, permitirá que las tasas de interés se ubiquen al nivel de las internacionales y que la inflación se reduzca a niveles inferiores del 10%. A partir de ese año, en el análisis de los 25 años de la dolarización, sus pros son favorables para la ciudadanía y para la economía nacional y ha sido un contra para quienes consideran la devaluación de la moneda nacional como recurso de liquidez aunque la impresión de dinero inorgánico signifique un fuerte impacto en contra de los ciudadanos.
El Banco Central con su independencia lograda con la Ley de protección de la dolarización de 2021, concluye que la dolarización ha sido positiva, con beneficios tales como baja inflación, posibilidad de planificación a mediano plazo, enfoque en productividad, mayor equidad y eliminación de la manipulación monetaria por parte de políticos, quienes no han podido devaluar la moneda para cuadrar las cuentas del Presupuesto General del Estado.
Sin la dolarización, Ecuador estaría en una situación similar a la de Argentina antes de Milei, con alta inflación, devaluación constante, incertidumbre elevada y más pobreza. Y peor aún como Venezuela en que la moneda nacional lleva el sueldo básico en Bolívares a un equivalente menor a $5 dólares mensuales.
Algunos analistas e incluso candidatos presidenciales, como Andrés Arauz en su momento, han propuesto desdolarizar la economía debido a la percepción de limitaciones en la política económica. Lo que de seguro significaría un duro impacto en contra del poder adquisitivo de las familias ecuatorianas. Siendo un tema que debe considerarse en las próximas elecciones presidenciales.
Como antecedentes, recordemos que en enero 31 de 1999, el dólar se cotizó en $ 5.500 sucres, pero por efecto de varios hechos suscitados ese año, siguiendo la secuela de toda una década de devaluaciones del sucre, de emisión inorgánica de dinero, escándalos políticos, de corrupción y de varios problemas internacionales, en enero 3 del 2000 la cotización se elevó a $ 21.600 sucres.
Pulverizando así el patrimonio de los ecuatorianos y de sus empresas. Sin embargo, en Ecuador no la hemos aprovechado totalmente debido a las mala administración y a las normativas que impiden que la economía ofrezca mejores oportunidades. Así, la dolarización no ha podio impedir el endeudamiento agresivo del país debido a factores políticos y económicos internos y externos.
Sobre todo desde el año 2014 cuando cayó el precio del petróleo. Igualmente la inversión no se ha desarrollado adecuadamente, a pesar de la estabilidad proporcionada por la dolarización, como consecuencia del impedimento de la inversión privada en sectores estratégicos por las barreras constitucionales.
De no ser por las exportaciones, el endeudamiento externo, la inversión extranjera aunque pequeña en comparación con los países vecinos y las remesas de migrantes ecuatorianos, la dolarización tendría mayores inconvenientes.
En 2024, Ecuador recibió cerca de $6.000 millones en remesas, $28.253 millones en exportaciones, $120 millones en inversión extranjera y $1.500 millones en créditos externos del FMI. Rol del Banco Central del Ecuador (BCE) Como una consecuencia colateral, otro tema que se ha discutido es si el Banco Central del Ecuador debe o no seguir operando.
Porque una vez que perdió la facultad de imprimir dinero, por ser moneda de Estados Unidos y no de Ecuador, también ha existido la tentación de emitir dinero alternativo, como el digital que ofreció Andrés Aráuz lo que igualmente pondría en riesgo la dolarización. Al punto que esta posibilidad ha llevado al economista Pablo Lucio Paredes a proponer la eliminación del Banco Central para evitar la tentación de que se emita dinero paralelo.
En respuesta, Guillermo Avellán, el actual Gerente, defiende la permanencia del Banco Central para garantizar el adecuado funcionamiento de la dolarización. Él considera que siempre se requiere “contar con un Banco Central o autoridad monetaria con funciones específicas y limitadas que garantice el adecuado funcionamiento de la dolarización en Ecuador”.
A través de su cuenta en X, Avellán fundamentó que para mantener la dolarización no basta con que la población use la moneda estadounidense, sino que se necesitan además aspectos institucionales y operativos que contribuyan a garantizar el sistema monetario.
Cerrar el Banco Central o crear una institución que lo sustituya, como un banco público, “representaría un alto riesgo en lugar de un beneficio”, teniendo en cuenta que en el pasado los bancos públicos en el país han tenido un “manejo político y poco transparente”, comentó el gerente general.
Y agregó que, si existe preocupación respecto de la posibilidad de que el BCE pueda emitir una “moneda paralela al dólar” o que se financie al Gobierno central, la alternativa para evitarlo sería mediante una reforma constitucional que ponga un candado en estos temas.
No obstante, recordó que ya el Código Monetario y Financiero prohíbe el financiamiento y establece la obligación de expresar todas las transacciones en dólares. Ley que se aprobó el 2021 en el Gobierno del expresidente Lenin Moreno.
El funcionario aseguró que el Central “es una institución líquida y capitalizada apropiadamente”, que maneja las reservas internacionales con técnica y transparencia, por lo que “ha generado cerca de $ 1.050 millones en utilidades distribuibles al Ministerio de Economía correspondientes a los últimos cuatro años fiscales (2021-2024)”.
Señaló que el BCE contribuye positivamente a ordenar las finanzas públicas del país. Todos estos temas deben ser revisados tanto en las elecciones presidenciales como en un futuro Gobierno y la nueva Asamblea Nacional para fortalecer la dolarización aprovechando sus ventajas con leyes que permitan el crecimiento económico y que se diversifique los ingresos para no depender de más endeudamiento y de las remesas de los migrantes, sino de las exportaciones con mayor productividad y de la inversión privada nacional y extranjera en un marco jurídico propicio.
EDITORIAL DE 92.5 FOREVER RADIO, JUEVES 9 DE ENERO DE 2025.
Por: Washington Delgado L.
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