Un estudio reciente realizado en Suiza ha generado preocupación en la comunidad científica tras revelar que el hantavirus podría permanecer en el semen humano durante años después de la recuperación clínica. La investigación, publicada en la revista Viruses, analizó el caso de un hombre de 55 años que contrajo la variante Andes del virus en Sudamérica.
Los científicos detectaron material genético del virus en el semen hasta 71 meses después de la infección, es decir, casi seis años más tarde. Sin embargo, en ese mismo período, no se encontró presencia del virus en la sangre, la orina ni las vías respiratorias del paciente, lo que sugiere una persistencia localizada en un tejido específico del cuerpo.
El estudio fue desarrollado en el Laboratorio Spiez, un instituto gubernamental suizo especializado en amenazas biológicas. Los investigadores señalan que los testículos pueden actuar como un “reservorio inmunológico”, un espacio donde ciertos virus logran evadir la respuesta del sistema inmunitario.
Este fenómeno ya ha sido observado en otras enfermedades virales como el Ébola y el virus del Zika, donde se ha documentado la permanencia del patógeno en el semen durante largos períodos. En esos casos, incluso se han registrado transmisiones sexuales mucho tiempo después de la recuperación del paciente.
Aunque hasta el momento no existe evidencia de transmisión sexual confirmada del hantavirus, los autores del estudio advierten que los resultados abren la posibilidad de que este mecanismo pueda ocurrir bajo ciertas condiciones. Esto plantea nuevos retos para la vigilancia epidemiológica y la prevención de brotes.
Especialistas en salud pública consideran que estos hallazgos podrían llevar a revisar las recomendaciones para los sobrevivientes masculinos del hantavirus, especialmente en lo relacionado con la actividad sexual y el monitoreo de fluidos corporales tras la infección.
Asimismo, se ha sugerido la implementación de protocolos similares a los utilizados en el control del Ébola, incluyendo el uso de preservativos durante períodos prolongados y análisis periódicos del semen en pacientes recuperados.
El descubrimiento refuerza la idea de que algunos virus pueden permanecer ocultos en zonas del cuerpo protegidas inmunológicamente, lo que obliga a repensar las estrategias de seguimiento médico a largo plazo.

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