El asesinato del futbolista Mario Pineida, ocurrido en el sector de Samanes, dejó al descubierto una estructura de seguimiento previo, coordinación entre sospechosos y una promesa de pago de 200 dólares por participar en el crimen. Por este hecho, dos ciudadanos venezolanos fueron detenidos y enfrentan prisión preventiva mientras avanzan las investigaciones.
Según información policial, los sospechosos fueron identificados como Cristian David P. G. y Jimnery Mariander P. B., quienes fueron capturados pocas horas después del ataque armado que acabó con la vida del deportista y de su pareja, una ciudadana peruana. La localización de ambos fue posible gracias al seguimiento de cámaras de seguridad, que permitió reconstruir los movimientos previos y posteriores al crimen.
Las imágenes revelaron que una motocicleta siguió de manera insistente el vehículo en el que se movilizaban las víctimas. En los registros se observa a un sujeto con camiseta blanca, jean azul, casco negro y una maleta tipo delivery, quien no solo acompañó el recorrido del automóvil, sino que dio varias vueltas por la zona, lo que reforzó la hipótesis de vigilancia planificada.
Con el rastreo de estas grabaciones, la Policía llegó hasta un hotel, donde se encontraban los dos sospechosos. En su testimonio inicial, Cristian David P. G. afirmó que fue contactado por un conocido identificado como “Josué”, de nacionalidad venezolana, para realizar el seguimiento de un futbolista. Indicó que esta tarea se ejecutaría en coordinación con otras personas.
El detenido relató que, cuando el vehículo se estacionó en un local de venta de carnes, dos motocicletas arribaron al lugar y se produjeron los disparos. Tras el ataque, aseguró haberse retirado directamente al hotel. Por su participación, señaló que recibiría un pago de 200 dólares.
Al no contar con una cuenta bancaria, el sospechoso explicó que solicitó ayuda para conseguir un número donde se pudiera realizar el depósito del dinero, lo que abrió una nueva línea de investigación sobre la ruta financiera del crimen. Ambos detenidos fueron puestos a órdenes de un juez, quien dictó prisión preventiva por el presunto delito de asesinato, mientras la Policía mantiene activas varias líneas investigativas relacionadas con el entorno personal y económico de las víctimas.

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