Dos jóvenes que asistían a centro religioso fueron asesinados en el noroeste de Guayaquil

Dos jóvenes que asistían a centro religioso fueron asesinados en el noroeste de Guayaquil

La violencia criminal en Guayaquil dejó dos nuevas víctimas en la Zona 8, específicamente en los sectores de Balerio Estacio y Flor de Bastión. Los jóvenes, que frecuentaban un centro religioso local, fueron ejecutados en un lapso de dos horas, entre las 19:00 y las 21:00 del lunes 2 de febrero de 2026.

El primer incidente ocurrió en la quinta etapa de Balerio Estacio, cerca de la manzana 3063. La víctima, Luis Piloso, de 22 años, fue hallada sin vida en la vía pública. Según testigos, se escucharon varias detonaciones de arma de fuego antes de que se alertara al ECU911. Piloso vestía pantalón azul y bividí blanca al momento del ataque. La Policía levantó indicios balísticos en la escena que servirán para la investigación.

Dos horas más tarde, en el bloque 17 de Flor de Bastión, Guillermo Angulo fue asesinado dentro de una vivienda. La víctima vestía pantalón gris y bividí blanca, y presentaba múltiples impactos de bala. En el lugar se recogieron al menos siete indicios balísticos, mientras que las autoridades iniciaron la búsqueda de posibles responsables.

Ambos jóvenes eran conocidos por su participación en la iglesia del sector, donde recibieron apoyo para su vivienda. Un pastor local expresó su consternación por los hechos y afirmó desconocer las motivaciones detrás del ataque, subrayando que los jóvenes eran personas tranquilas y comprometidas con la comunidad.

La situación refleja un incremento de la violencia en la Zona 8, que incluye a Guayaquil, Durán y Samborondón. Durante enero de 2026, esta región acumuló 248 hechos violentos, siendo la zona con más incidentes a nivel nacional. A pesar de una disminución general del 8% en los homicidios en el país, Guayaquil sigue siendo un epicentro de violencia urbana, donde los jóvenes continúan siendo las principales víctimas.

Las autoridades reiteran la necesidad de reforzar la seguridad comunitaria y mejorar los mecanismos de prevención del delito, especialmente en sectores con alta densidad poblacional y riesgo social. La colaboración de vecinos, líderes religiosos y fuerzas policiales se vuelve crucial para contener estos episodios que afectan directamente la tranquilidad de la ciudadanía.

El doble asesinato de Luis Piloso y Guillermo Angulo deja en evidencia que la violencia en Guayaquil no distingue entre edad, ocupación o nivel de involucramiento social, siendo un desafío constante para las autoridades y la sociedad civil.

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