La insólita reacción de asambleístas del correísmo durante sesión de este miércoles

La insólita reacción de asambleístas del correísmo durante sesión de este miércoles

Un pleno marcado por tensión política y reacciones inesperadas

El miércoles 21 de mayo de 2025, el pleno de la Asamblea Nacional del Ecuador vivió una jornada particularmente tensa e inesperada durante la discusión sobre la renuncia de la fiscal general del Estado, Diana Salazar. La sesión, que contó con la asistencia de la mayoría de los legisladores, se tornó en un campo de confrontación simbólica, donde los asambleístas afines al correísmo protagonizaron un episodio que ha generado reacciones a nivel nacional.

La renuncia de Diana Salazar: Un detonante político

La fiscal general, Diana Salazar, presentó su renuncia irrevocable argumentando que su vida y la de su familia estaban en peligro, a raíz de su participación activa en procesos judiciales claves como Metástasis, Purga, y Ligados, investigaciones que han sacudido estructuras del crimen organizado y la corrupción estatal.

En su carta, Salazar advirtió que las amenazas que ha recibido son consecuencia directa de su compromiso con la justicia. Este hecho puso en alerta a la opinión pública, generando una expectativa latente sobre la postura que adoptarían los distintos bloques legislativos.

Intervención de ADN y respaldo institucional

Durante la sesión, Andrés Castillo Maldonado, asambleísta del bloque oficialista Acción Democrática Nacional (ADN), lideró la moción para aceptar la renuncia de Salazar. En su intervención, destacó el valor, la valentía y la determinación con la que la fiscal enfrentó estructuras criminales complejas, muchas de las cuales, señaló, “tocan directamente a sectores con poder político y económico en el país”.

Su discurso recibió aplausos desde varios sectores, pero también incomodidad visible en bancadas específicas, especialmente desde los curules del bloque correísta Revolución Ciudadana (RC5), cuyas reacciones posteriores se robaron la atención mediática.

El correísmo opta por la indiferencia: una reacción que habla por sí sola

Mientras se realizaba la votación para aceptar la renuncia —que concluyó con 136 votos a favor y 15 ausencias— los legisladores del correísmo, en lugar de participar activamente en el debate, optaron por un silencio llamativo, incluso incómodo. Algunos decidieron ausentarse sin emitir palabra, otros bajaron la mirada, y varios permanecieron impasibles, sin emitir un solo comentario durante la jornada.

Esta reacción pasiva ha sido interpretada por analistas políticos como una muestra clara de incomodidad. La gestión de Diana Salazar, en particular los casos judiciales que dirigió, han involucrado a múltiples figuras vinculadas al correísmo, por lo que su salida no genera necesariamente alivio, sino preocupación ante lo que podría venir: nuevas investigaciones o la continuidad de procesos judiciales abiertos.

Reacciones ciudadanas y percepción pública

Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Usuarios de diversas tendencias políticas comentaron lo sucedido, y una gran mayoría coincidió en que la actitud de los asambleístas de Revolución Ciudadana fue, cuando menos, “cuestionable”. Para muchos, su indiferencia en un tema tan sensible como la integridad de una fiscal que ha trabajado en casos emblemáticos evidencia una falta de compromiso con la lucha contra la impunidad.

En plataformas como X (anteriormente Twitter), la etiqueta #DianaSalazar se convirtió en tendencia nacional, junto con #AsambleaEcuador y #RevoluciónCiudadana. Comentarios como “el silencio también es una declaración política” o “una bancada que calla ante la justicia, otorga”, se volvieron virales en cuestión de horas.

El simbolismo de la ausencia: ¿estrategia o evasión?

De los 15 legisladores que no participaron en la votación, una buena parte pertenecía al bloque correísta. Algunos salieron del pleno minutos antes de que se realizara la votación, otros simplemente evitaron registrarse en el sistema electrónico, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre si se trató de una acción coordinada para evitar respaldar una figura que incomoda a su narrativa política.

Expertos en comunicación política coinciden en que, en momentos de alta tensión institucional, la postura simbólica de un bloque puede hablar más que cualquier discurso. En este caso, la ausencia y el silencio se han interpretado como un acto de protesta velada o, incluso, de protección de intereses.

Legisladores que sí respaldaron a Salazar

A diferencia del bloque correísta, otros partidos, incluso aquellos que han sido críticos del gobierno de Noboa, respaldaron la labor de Diana Salazar. Bancadas como Pachakutik, Izquierda Democrática, y legisladores independientes, reconocieron el peligro que representa el crimen organizado para las instituciones democráticas del país, y subrayaron la necesidad de blindar a los funcionarios que luchan por la justicia.

El respaldo fue contundente y quedó demostrado en la votación unánime, sin votos en contra, algo poco común en un parlamento caracterizado por la fragmentación.

Un futuro incierto para la Fiscalía General

Con la salida de Diana Salazar, se abre un nuevo capítulo en la Fiscalía General del Estado. Las organizaciones de derechos humanos, instituciones internacionales y líderes de opinión ya han advertido sobre la importancia de que el próximo fiscal o fiscal general mantenga la independencia e integridad institucional que caracterizó la gestión de Salazar.

Por su parte, el Ejecutivo deberá enviar una terna para la designación de su sucesor, proceso que será seguido con lupa por la ciudadanía y la comunidad internacional.

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