En un esfuerzo por garantizar la estabilidad del suministro eléctrico y evitar cortes de luz a nivel nacional, el Gobierno de Ecuador ha anunciado un nuevo proceso de contratación para el alquiler de energía flotante por hasta 230 megavatios (MW). Esta medida llega tras declararse desierto el concurso anterior que buscaba arrendar 260 MW desde la central Enrique García, ubicada en Pascuales, al norte de Guayaquil.
El nuevo proceso busca soluciones inmediatas ante la demanda energética
La portavoz del Ejecutivo, Carolina Jaramillo, comunicó que este nuevo proceso se desarrollará en los próximos días, y su objetivo es cubrir de forma eficiente la necesidad energética del país, particularmente en temporadas críticas de consumo. La funcionaria enfatizó que los oferentes del concurso anterior no cumplieron con los requisitos técnicos y legales mínimos, lo que llevó a la anulación del proceso de contratación.
La licitación previa, que formaba parte de una serie de intentos fallidos en menos de un año, fue propuesta bajo la modalidad de giro específico del negocio, con el fin de acelerar los procedimientos y garantizar resultados ágiles. Sin embargo, este esquema no logró atraer a los proveedores adecuados, lo que ha obligado al Gobierno a rediseñar la estrategia para obtener la energía necesaria.
Cuarto concurso fallido en menos de nueve meses: una alerta para el sistema energético
Este último intento fallido representa el cuarto proceso infructuoso en apenas nueve meses, lo cual evidencia los graves desafíos administrativos, técnicos y de transparencia que enfrenta el sector eléctrico ecuatoriano. Además, se produce en medio de críticas por presuntas irregularidades detectadas por la Contraloría General del Estado, como el caso del contrato para la Central Térmica Esmeraldas 4, que derivó en la salida del viceministro de Energía, Fabián Calero, y del exgerente de CELEC, Gustavo Sánchez.
La falta de éxito en estos concursos pone en evidencia la necesidad urgente de reformular los criterios de selección, mejorar la transparencia y fortalecer los mecanismos de control y supervisión en el sistema de compras públicas.
El Gobierno insiste: no habrá cortes de luz
Ante la incertidumbre generada por la sucesión de concursos fallidos, el Ejecutivo ha sido enfático: no habrá apagones. La vocera presidencial presentó cifras actualizadas de generación eléctrica que indican que las reservas de los embalses se encuentran al 95 %, mientras que Amaluza y Mazar tienen el 100 % de su capacidad operativa para enfrentar un posible periodo de estiaje.
El respaldo en las reservas hídricas permite al Ministerio de Energía y Minas asegurar la continuidad del servicio eléctrico, incluso en condiciones adversas. Además, esta situación contrasta con la registrada el 4 de agosto de 2024, fecha en la que comenzó el declive en los niveles de agua, lo cual generó un escenario de vulnerabilidad energética.
Gracias a lo que el Gobierno califica como un «adecuado manejo de embalses», se ha logrado mantener un nivel óptimo que garantiza el suministro, al menos en el corto y mediano plazo.
¿Qué es la energía flotante y por qué es vital para Ecuador?
La energía flotante hace referencia a soluciones energéticas móviles y temporales, como barcazas generadoras de electricidad o plantas móviles, que se utilizan principalmente en momentos de crisis energética o alta demanda. Este tipo de energía se convierte en una herramienta clave para mantener el equilibrio entre generación y consumo, especialmente cuando las fuentes hídricas o térmicas fijas no pueden cubrir la demanda total.
Para países como Ecuador, donde el sistema energético depende en gran parte de las centrales hidroeléctricas, las soluciones flotantes ofrecen flexibilidad y rapidez de implementación. Además, reducen la necesidad de infraestructura permanente, lo cual es vital en contextos de emergencia o inestabilidad.
El impacto de la Contraloría en el sector eléctrico: caso Esmeraldas 4
El anuncio del nuevo proceso de contratación ocurre en un contexto de tensión institucional, debido a los hallazgos recientes de la Contraloría General del Estado, que detectó irregularidades graves en el contrato de construcción de la Central Térmica Esmeraldas 4. Entre los señalamientos constan deficiencias en la planificación, ausencia de estudios técnicos y sobrecostos injustificados.
La consecuencia inmediata de este informe fue la destitución de altos funcionarios del Ministerio de Energía y CELEC, lo cual ha generado una crisis interna y ha puesto en tela de juicio la transparencia en la gestión del sistema energético nacional.
Próximos pasos del Gobierno: redefinir estrategias y asegurar participación internacional
El Ejecutivo ha indicado que en el nuevo proceso para alquilar hasta 230 MW se incluirán ajustes normativos y técnicos, con el fin de garantizar la participación de proveedores nacionales e internacionales con trayectoria comprobada y cumplimiento riguroso de requisitos.
Entre las medidas que se contemplan se encuentran:
- Revisión de los pliegos de condiciones técnicas.
- Mayor claridad en los criterios de evaluación.
- Transparencia total en los procesos de adjudicación y ejecución.
- Participación activa de organismos de control y veeduría ciudadana.
El Gobierno apuesta por una licitación sólida, eficaz y atractiva, que permita incorporar energía flotante confiable en el menor tiempo posible y con el mayor beneficio para la ciudadanía.
Energía y desarrollo: un pilar estratégico para el futuro de Ecuador
La disponibilidad de energía constante, segura y accesible es un elemento central para el desarrollo económico y social de cualquier país. En Ecuador, el fortalecimiento del sistema energético no solo es esencial para evitar apagones, sino también para impulsar la industria, fomentar la inversión extranjera y garantizar calidad de vida para todos los ciudadanos.
El nuevo proceso de contratación representa una oportunidad clave para corregir errores del pasado, establecer nuevos estándares de calidad y sentar las bases de una política energética transparente, eficiente y sostenible.
Con una gestión responsable, participación efectiva del sector privado y vigilancia ciudadana activa, Ecuador puede avanzar hacia un sistema eléctrico robusto, preparado para enfrentar los desafíos del cambio climático y la creciente demanda.

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