Chats revelan una presunta cercanía entre operadores del narco serbio y actores políticos en Ecuador

Chats revelan una presunta cercanía entre operadores del narco serbio y actores políticos en Ecuador

Durante la campaña presidencial de 2021, Ecuador vivió un escenario de alta tensión política y polarización social. En ese contexto, una investigación de la Policía Nacional, en coordinación con agencias internacionales, reveló presuntos vínculos indirectos entre operadores del narcotráfico balcánico y figuras del ámbito político ecuatoriano. En el centro de estas revelaciones aparece el nombre de Andrés Arauz, entonces aspirante a la Presidencia por la coalición Unión por la Esperanza (UNES), vinculada al movimiento Revolución Ciudadana.

Uno de los elementos más sensibles del expediente es la presunta entrega de un vehículo blindado Ford Edge, placas GTB-3810, que habría sido puesto a disposición del candidato durante la campaña. Según la investigación, el automotor pertenecería a una estructura del narcotráfico balcánico, liderada por Jezdimir Srdan, alias Brate, un ciudadano serbio con antecedentes por tráfico de drogas en Europa.

De acuerdo con los chats analizados por las autoridades, la entrega del vehículo habría sido coordinada por Danny William Naula González, alias Odín, uno de los operadores logísticos de la red en Ecuador. En las conversaciones, Odín señala que facilitó el automóvil al candidato por instrucción directa de Srdan, evidenciando un nivel de confianza y obediencia dentro de la estructura criminal. El propio Srdan se muestra sorprendido en los mensajes al confirmar que el carro ya estaba en manos del político.

El expediente del caso Finisterra también detalla que la organización criminal contaba con otros operadores, como Wellington Giovany Córdova Maldonado, quienes actuaban bajo la fachada de empresarios. Sus funciones incluían movilizar droga, contaminar contenedores, ocultar dinero en efectivo y gestionar la logística portuaria, especialmente en zonas estratégicas de Guayas y Posorja.

Los chats revelan, además, que los miembros de la red monitoreaban el panorama electoral ecuatoriano, celebrando avances políticos que consideraban favorables a sus intereses. En un inicio, algunos operadores mostraban dudas sobre Arauz, hasta que confirmaban su vínculo con el correísmo, lo que cambiaba el tono de las conversaciones.

La investigación también menciona acercamientos con otras figuras políticas, lo que sugiere que el objetivo del grupo no se limitaba a un solo sector, sino a expandir su red de influencias para facilitar el tráfico internacional de cocaína hacia puertos europeos como Amberes y Róterdam.

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