La administración estadounidense del presidente Donald Trump ha intensificado discretamente la planificación interna ante un posible escenario político en Venezuela marcado por la salida de Nicolás Maduro del poder. Según revelaron fuentes consultadas por CNN, altos funcionarios trabajan bajo estricta reserva en una serie de estrategias destinadas a responder de manera inmediata ante un eventual cambio de liderazgo en Caracas.
Preparativos confidenciales en la Casa Blanca
Los planes, que se manejan con total hermetismo, contemplan opciones económicas, de seguridad e inteligencia para enfrentar el periodo posterior a la caída o salida voluntaria de Maduro. Funcionarios citados por CNN señalan que, aunque públicamente Washington insiste en que el despliegue militar en el Caribe tiene como objetivo frenar el narcotráfico, la Casa Blanca analiza de manera paralela distintos escenarios ante un posible colapso del régimen venezolano.
Pese a las declaraciones fuertes del presidente Trump en contra de Maduro, altos funcionarios aseguran que el gobierno estadounidense no busca una escalada militar directa. La prioridad, según estas fuentes, es mantener la presión diplomática y económica sin comprometerse en una intervención abierta.
La llamada entre Trump y Maduro
A finales del mes pasado, Trump sostuvo una llamada telefónica con Maduro, días antes de que Estados Unidos clasificara al mandatario venezolano como parte de una organización terrorista extranjera. De acuerdo con una de las fuentes, el presidente estadounidense presionó a Maduro para abandonar el país y advirtió que continuará endureciendo las medidas contra embarcaciones y estructuras vinculadas al régimen.
En declaraciones posteriores a Politico, Trump afirmó que “los días de Maduro están contados”, sin precisar el alcance de esas palabras ni las acciones que su administración estaría dispuesta a ejecutar.
Coordinación con la oposición venezolana
En paralelo, funcionarios estadounidenses mantienen contactos informales con sectores de la oposición venezolana liderada por María Corina Machado y Edmundo González. Estos equipos opositores han desarrollado planes detallados para las “100 horas” y los “100 días” posteriores a una transición política, los cuales han sido compartidos parcialmente con asesores de Washington.
Aunque estas conversaciones no constituyen un respaldo formal del gobierno estadounidense al plan opositor, sí forman parte del análisis estratégico que la Casa Blanca considera para una posible transición.
Escenarios analizados por Estados Unidos
Expertos consultados señalan que Washington estudia diversos escenarios que incluyen:
- Medidas de estabilización económica inmediata
- Asistencia técnica en seguridad ciudadana
- Intercambios de inteligencia para recuperar el control territorial
- Coordinación internacional para el reconocimiento de un nuevo liderazgo
Asimismo, se discute la posibilidad de que un gobierno transitorio incluya figuras del chavismo que puedan facilitar acuerdos y reducir tensiones internas. Esto podría ser clave para el levantamiento progresivo de sanciones y el acceso a apoyo económico internacional.
Reducción de influencia extranjera en Venezuela
Dirigentes como David Smolansky, asesor senior de seguridad y asuntos exteriores de González y Machado, han destacado la importancia de disminuir la influencia de actores como Cuba, Rusia, Irán y China dentro del aparato estatal venezolano. Para Washington, este factor representa uno de los mayores desafíos en cualquier transición democrática.

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