Los nuevos soldados de la Guardia Suiza juran fidelidad al papa León XIV

Los nuevos soldados de la Guardia Suiza juran fidelidad al papa León XIV

La Guardia Suiza Pontificia incorporó oficialmente a 28 nuevos soldados durante la tradicional ceremonia de juramento realizada este miércoles en el Vaticano ante el papa León XIV. El acto solemne se desarrolló en el Aula Pablo VI y reunió a autoridades religiosas, civiles y militares, además de familiares de los nuevos reclutas.

Vestidos con sus históricos uniformes de gala, los guardias realizaron el tradicional desfile antes de pronunciar el compromiso de fidelidad al pontífice y a la Iglesia Católica. La ceremonia es considerada una de las tradiciones más importantes dentro del Vaticano y simboliza la lealtad absoluta de este cuerpo militar al papa.

El momento más emotivo ocurrió cuando cada soldado levantó tres dedos de la mano derecha, representando a la Santísima Trinidad, mientras sostenía la bandera de la Guardia Suiza con la mano izquierda. Posteriormente, pronunciaron el histórico juramento que establece la obligación de proteger al papa incluso con sus propias vidas.

La fórmula oficial señala: “Juro servir fiel, leal y honradamente al pontífice reinante y a sus legítimos sucesores, y dedicarme a ellos con todas las fuerzas, sacrificando si es necesario mi vida en su defensa”.

Como marca la tradición, la ceremonia se realiza cada 6 de mayo para recordar a los soldados caídos durante el histórico Saqueo de Roma de 1527, cuando miembros de la Guardia Suiza defendieron al papa Clemente VII frente a las tropas del emperador Carlos V.

El papa León XIV dirigió unas palabras de agradecimiento a los nuevos integrantes del cuerpo militar, destacando su compromiso de fidelidad y servicio. “A vosotros, queridos jóvenes que habéis prestado juramento, os expreso mi estima y mi gratitud”, afirmó el pontífice.

También resaltó que el gesto realizado por los jóvenes representa un compromiso basado en la fe en Dios y el amor a la Iglesia Católica.

La Guardia Suiza fue creada en 1506 por el papa Julio II y actualmente continúa siendo responsable de la seguridad del pontífice, el control de accesos al Vaticano y la protección de las autoridades eclesiásticas durante periodos especiales como la sede vacante.

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