El Congreso de la República del Perú aprobó este jueves una moción que declara a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, persona non grata por su “inaceptable injerencia en asuntos internos” del país. La medida surge tras el asilo político otorgado por el Gobierno mexicano a la ex primera ministra Betssy Chávez, procesada por el presunto intento de golpe de Estado del expresidente Pedro Castillo en diciembre de 2022.
Con 63 votos a favor, 33 en contra y dos abstenciones, el Parlamento peruano respaldó la propuesta impulsada por partidos de derecha, que acusan a Sheinbaum de mantener una conducta “hostil” hacia Perú desde que asumió la presidencia. Los congresistas sostienen que la decisión mexicana viola los principios de no intervención y agrava la crisis diplomática entre ambos países.
El asilo a Betssy Chávez fue la gota que colmó el vaso en una relación bilateral ya tensa desde la destitución de Pedro Castillo. La exfuncionaria permanece refugiada en la residencia de la Embajada mexicana en Lima, mientras la Fiscalía peruana solicita 25 años de prisión en su contra por el delito de rebelión. En el mismo caso, Castillo cumple prisión preventiva desde su intento fallido de cerrar el Congreso.
Tras el anuncio del asilo, el Gobierno interino peruano, encabezado por José Jerí, informó la ruptura de relaciones diplomáticas con México. La encargada de negocios mexicana, Karla Ornela, fue notificada de que debía abandonar el país en un plazo determinado. La Cancillería peruana acusó a México de vulnerar la soberanía nacional al interferir en un proceso judicial interno.
Por su parte, el Gobierno mexicano defendió su decisión calificándola de “legítima y conforme al derecho internacional”. En un comunicado oficial, México reiteró su tradición diplomática de otorgar asilo a perseguidos políticos, argumentando que el caso de Chávez responde a principios humanitarios y no constituye injerencia. La presidenta Sheinbaum afirmó que su gobierno actuó “en estricto apego al derecho internacional y al respeto a los derechos humanos”.
El conflicto diplomático entre ambos países tiene antecedentes. Durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador, México ya había concedido asilo a la esposa e hijos de Castillo y criticado duramente la gestión de Dina Boluarte, a quien acusó de encabezar un gobierno surgido de una “ruptura democrática”. Desde entonces, las tensiones no han cesado.
A pesar de la crisis, el comercio bilateral entre Perú y México se mantiene sin interrupciones, especialmente en el marco de la Alianza del Pacífico, donde ambos países siguen siendo miembros activos. Sin embargo, la ruptura diplomática genera incertidumbre sobre futuros acuerdos y la cooperación política en foros internacionales.
El Congreso peruano señaló que esta declaración busca enviar un mensaje de defensa de la soberanía nacional, mientras desde México se insiste en que el derecho al asilo es un principio irrenunciable de su política exterior. La situación mantiene en vilo las relaciones entre dos naciones que históricamente han compartido lazos culturales, económicos y diplomáticos.

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