La aprobación de un nuevo código penal en Afganistán ha generado una ola de rechazo internacional tras conocerse que legaliza la violencia contra la mujer bajo argumentos de disciplina social y control moral. El texto, compuesto por 119 artículos, introduce disposiciones que permiten a los hombres ejercer fuerza física contra sus esposas como método de “corrección”, siempre que las lesiones no sean consideradas extremas.
La polémica creció al difundirse la desproporción en las penas. Si un hombre maltrata a un animal, como un camello, puede enfrentar hasta cinco meses de prisión. Sin embargo, si fractura el brazo de una mujer, la condena podría limitarse a apenas 15 días de cárcel. Esta comparación ha sido interpretada como una muestra clara de la desigualdad jurídica que enfrentan las mujeres afganas bajo el actual régimen.
El marco legal establece que la violencia solo es castigada cuando deja marcas visibles o daños graves. Incluso en esos casos, las penas son mínimas. Este enfoque genera un entorno de indefensión, donde denunciar puede resultar peligroso, ya que el agresor podría recuperar la libertad en cuestión de días.
Otro punto que ha causado alarma es la utilización del término “amo” para referirse al esposo dentro del texto legal. La palabra no es simbólica: refuerza una estructura donde la mujer queda subordinada a la autoridad masculina. En la práctica, madres, hijas y esposas pasan a depender legalmente de la voluntad del marido.
Además, el código permite considerar como “faltas graves” actos de autonomía femenina, como trabajar sin permiso, salir sin acompañante masculino o permanecer en la casa del padre sin consentimiento del esposo. En algunos casos, estas acciones pueden derivar en penas de prisión de hasta tres meses o castigos públicos como el azote.
Diversas organizaciones internacionales han calificado este marco legal como una forma de apartheid de género, al considerar que borra a las mujeres de la vida pública y legitima la violencia en su contra. La situación ha reavivado el debate global sobre los derechos humanos y la protección de las mujeres en contextos de regímenes restrictivos.

Deja una respuesta