El emblemático Restaurante Resaca, ubicado en el Malecón Simón Bolívar de Guayaquil, anunció oficialmente el cierre definitivo de sus operaciones luego de 25 años de atender a miles de visitantes nacionales y extranjeros. La noticia ha despertado nostalgia entre quienes convirtieron este espacio en escenario de reuniones familiares, celebraciones, primeras citas y momentos inolvidables frente al río Guayas.
La despedida fue comunicada mediante un video difundido en redes sociales, donde el establecimiento recordó el recorrido que inició en el año 2000 y agradeció el respaldo recibido por generaciones de clientes. En el mensaje, los administradores señalaron que el cierre representa el final de un importante ciclo para uno de los restaurantes más representativos del Malecón.
Fundado por Edmundo Rodríguez, Resaca comenzó como un bar con una propuesta enfocada en bebidas y entretenimiento. Con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en un reconocido restaurante especializado en platos de mar, consolidando una clientela fiel gracias a su privilegiada ubicación y a su característica estructura con forma de barco, uno de los atractivos más fotografiados del Malecón Simón Bolívar.
Durante su trayectoria, el negocio enfrentó distintos desafíos. Uno de los más complejos ocurrió durante la pandemia de COVID-19, cuando permaneció cerrado por aproximadamente un año debido a las restricciones sanitarias implementadas en Ecuador. Tras la reapertura gradual, el restaurante retomó sus actividades, aunque el sector gastronómico continuó enfrentando cambios en los hábitos de consumo y nuevas condiciones económicas.
Como parte de su despedida, el restaurante invitó a sus clientes a visitarlo antes del 31 de julio, fecha prevista para el cierre definitivo. Además, pidió a quienes formaron parte de su historia compartir fotografías, videos y anécdotas que reflejen los momentos vividos en el establecimiento durante más de dos décadas.
El mensaje también dedicó un reconocimiento especial a los colaboradores que integraron el equipo de trabajo a lo largo de estos años. Muchos encontraron en Resaca su primer empleo, mientras otros permanecieron durante gran parte de su vida profesional, contribuyendo al crecimiento del negocio y al servicio que caracterizó al restaurante.
La despedida concluye con una frase que resume el significado que tuvo el establecimiento para la ciudad: «Resaca nunca fue solo un restaurante. Resaca siempre fue su gente». Estas palabras reflejan el vínculo construido entre el local, sus trabajadores y miles de clientes que hicieron del restaurante un punto de encuentro en Guayaquil.
El anuncio coincide con otros cambios dentro de la oferta gastronómica de la ciudad, como el cese de operaciones del Mercado del Río, evidenciando una transformación en algunos de los espacios comerciales más conocidos del Puerto Principal.

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