Policía plantea que el autor del falso explosivo en el centro de Guayaquil sea procesado por terrorismo

La tarde del jueves 6 de noviembre, el centro de Guayaquil vivió momentos de tensión tras la alerta de un supuesto artefacto explosivo colocado sobre un cajero automático, en la concurrida intersección de Chile y 9 de Octubre. La rápida intervención de la Policía Nacional y el Grupo de Intervención y Rescate (GIR) permitió controlar la situación y confirmar que se trataba de un falso explosivo, diseñado para parecer una bomba.

El operativo policial y la captura del sospechoso

Apenas se recibió la alerta, las autoridades acordonaron la zona y evacuaron a los ciudadanos que se encontraban cerca. En cuestión de minutos, técnicos en explosivos del GIR determinaron que el artefacto no representaba peligro, aunque su aspecto era similar al de una carga de dinamita con cables visibles.

Gracias a las cámaras de seguridad del cajero automático, los agentes lograron identificar a un joven que habría colocado el objeto momentos antes. El sospechoso, de 22 años, fue detenido a pocas cuadras, en las calles Boyacá y Piedrahíta, y posteriormente trasladado al Cuartel Modelo, en el norte de la ciudad. La Policía informó que el ciudadano, identificado como Límber Aquiles R., no tiene antecedentes penales.

Policía considera el hecho como terrorismo

El jefe policial de la Zona 8, Walter Villarroel, explicó que, aunque será la Fiscalía quien determine los cargos, el hecho debería tipificarse como terrorismo, ya que se trató de un acto con la intención de causar alarma pública.

“Este tipo de acciones alteran el orden ciudadano y movilizan recursos policiales, por lo que deben ser sancionadas con severidad”, señaló Villarroel.

De acuerdo con el Código Orgánico Integral Penal (COIP), el delito de terrorismo puede implicar penas de hasta 13 años de prisión, dependiendo del daño o la amenaza generada.

Autoridades rechazan el acto y destacan la respuesta oportuna

El gobernador del Guayas, Humberto Plaza, confirmó que el objeto encontrado era un aparato simulado y descartó la presencia de explosivos. Sin embargo, resaltó la intención de infundir miedo entre los ciudadanos.

“No se trató de una bomba real, sino de una imitación fabricada para generar temor. Gracias a la rápida acción policial se evitó el pánico y se capturó al responsable”, afirmó Plaza.

El suceso reabrió el debate sobre la seguridad en espacios públicos y las penas aplicables a quienes provoquen falsas alarmas que pongan en riesgo a la población. Las autoridades reiteraron su compromiso con mantener la calma en la ciudad y sancionar este tipo de actos que alteran el orden y la confianza ciudadana.

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