La Alcaldía de Guayaquil, a través de la Dirección de Justicia y Vigilancia y en coordinación con la Policía Nacional, clausuró una vivienda ubicada en el sector de Urdesa norte que presuntamente funcionaba como espacio para eventos sin contar con los permisos municipales correspondientes.
El operativo se desarrolló la tarde del jueves 21 de mayo, luego de que moradores del sector denunciaran molestias, escándalos y ruido excesivo generado por una reunión masiva en el inmueble. Según información municipal, al llegar al sitio las autoridades encontraron aproximadamente 250 jóvenes universitarios participando en el evento.
Durante la inspección, funcionarios verificaron que el lugar no poseía la Licencia Anual de Funcionamiento (LAF) vigente ni otras autorizaciones necesarias para desarrollar actividades de este tipo en una zona residencial. Además, dentro de la vivienda se detectaron hieleras con bebidas alcohólicas y una importante aglomeración de personas.
Tras constatar las irregularidades, personal municipal y policial procedió al desalojo de los asistentes y posteriormente colocó los sellos de clausura en el inmueble. Las autoridades indicaron que el propietario o responsable deberá acudir ante la comisaría municipal para presentar la documentación requerida y justificar el uso que se le daba a la vivienda.
El Municipio de Guayaquil recordó que los inmuebles residenciales no pueden ser utilizados para actividades comerciales o eventos masivos sin cumplir las normas establecidas por las ordenanzas locales. Asimismo, reiteró el llamado a respetar la convivencia ciudadana y evitar situaciones que afecten la tranquilidad de los vecinos.
En los últimos meses, las autoridades han reforzado los operativos de control en diferentes sectores de la ciudad para detectar fiestas clandestinas y espacios que operen sin permisos. Estos controles buscan prevenir riesgos relacionados con seguridad, consumo de alcohol, exceso de aforo y alteración del orden público.
Moradores de Urdesa norte han expresado en varias ocasiones su preocupación por el incremento de reuniones masivas en viviendas particulares, especialmente durante fines de semana y feriados. Según indicaron algunos residentes, este tipo de eventos genera congestión vehicular, ruidos constantes y problemas de seguridad en sectores residenciales.

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