La reciente declaratoria del Bosque Protector Cerro Azul, ubicado en la parroquia Tarqui de Guayaquil, ha despertado inquietudes entre ciudadanos y colectivos ambientales debido a la posible relación entre la protección del área y nuevas actividades mineras en la zona. Sin embargo, la viceministra de Ambiente, Alicia Jaramillo, aclaró que no existe ninguna modificación a la categoría de protección otorgada al bosque y que no se entregarán nuevas concesiones mineras dentro del área protegida.
La funcionaria explicó que las acciones impulsadas por el Gobierno buscan únicamente regular actividades mineras que ya existían antes de la declaratoria del bosque protector. Según indicó, estas medidas tienen como objetivo fortalecer los controles ambientales y garantizar la conservación de este importante ecosistema de Guayaquil.
El Bosque Protector Cerro Azul fue oficializado mediante el Acuerdo Ministerial MAE-MAE-2026-0022-AM, emitido el 6 de marzo de 2026. La declaratoria protege una superficie de 880,2 hectáreas y surgió gracias a la iniciativa del colectivo ciudadano Vía a la Costa Progresa, conformado por residentes de sectores cercanos al cerro.
La preocupación surgió tras la publicación del Acuerdo Ministerial MAE-MAE-2026-0047-AM, del 28 de abril de 2026, que dispone la apertura gradual del catastro minero para nuevas concesiones de pequeña minería de materiales áridos y pétreos en Guayaquil, Daule y Samborondón. Diversos sectores interpretaron que esta medida podría abrir la puerta a nuevas explotaciones dentro de Cerro Azul.
No obstante, el Ministerio del Ambiente señaló que el propio acuerdo establece restricciones específicas para evitar afectaciones al bosque protector. El artículo 3 dispone que cualquier autorización deberá basarse en estudios técnicos especializados que determinen los límites permitidos para la explotación de materiales de construcción.
Estos estudios estarán a cargo del Instituto de Investigación Geológico y Energético (IIGE), organismo que contará con un plazo de 60 días para definir la cota máxima y el límite vertical de explotación dentro del área de influencia del bosque.
Las autoridades sostienen que este proceso permitirá ordenar las actividades preexistentes y reforzar la protección ambiental de Cerro Azul, considerado uno de los espacios naturales más importantes del oeste de Guayaquil por su biodiversidad y valor ecológico.

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