Buses eléctricos de la línea 89 suspenden sus operaciones en Guayaquil y afectan a miles de usuarios

Buses eléctricos de la línea 89 suspenden sus operaciones en Guayaquil y afectan a miles de usuarios

Los buses eléctricos de la línea 89 dejaron de circular en Guayaquil tras una suspensión indefinida anunciada por la empresa Saucinc S. A., encargada de operar esta ruta que contaba con 20 unidades eléctricas.

La compañía explicó que la paralización está relacionada con un proceso administrativo impulsado por la Corporación Financiera Nacional (CFN). La entidad estatal ordenó el embargo de una veintena de buses de la marca BYD, adquiridos mediante un crédito que actualmente mantiene una deuda cercana a los 9 millones de dólares.

Según Saucinc, la situación financiera también se ha visto afectada por otros factores, como la falta de incremento en el valor del pasaje, las restricciones de movilidad, los problemas de seguridad y el incumplimiento de varios compromisos ofrecidos en años anteriores.

La empresa recordó que en 2019 existieron promesas para impulsar la movilidad eléctrica, entre ellas bonos municipales y nacionales, energía gratuita y un aumento de la tarifa a 50 centavos. Sin embargo, solo se concretó la gratuidad del servicio eléctrico durante ocho meses y un ajuste parcial del pasaje hasta los 35 centavos.

La línea 89 se había convertido en una de las más apreciadas por los usuarios debido a las comodidades que ofrecían sus unidades, como aire acondicionado y mayor confort durante los recorridos. Muchas personas preferían esperar estos buses antes que utilizar otras líneas de transporte público.

La noticia tomó por sorpresa a los pasajeros, quienes lamentaron la suspensión del servicio. Algunos usuarios señalaron que la línea 89 era una de las pocas opciones para trasladarse entre el centro de Guayaquil, la avenida Orellana, Kennedy Norte y sectores como Guayacanes.

Mientras se busca una solución, tres buses convencionales continuarán operando para atender parte de la demanda. Sin embargo, los pasajeros temen que esta capacidad sea insuficiente y provoque mayores tiempos de espera.

Hasta el momento, ni el Municipio de Guayaquil ni la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) se han pronunciado sobre la suspensión de las operaciones de la línea 89, cuya salida representa un duro golpe para la movilidad y el transporte urbano de la ciudad.

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