La «dinámica del crimen organizado transnacional» es superior a una Constitución rígida

La «dinámica del crimen organizado transnacional» es superior a una Constitución rígida, como una de las razones para no poder definir un plan contra la violencia en Ecuador. Porque mientras el Estado debe respetar los lineamientos hasta reglamentarios de los 444 artículos constitucionales, entre ellos los derechos humanos de los violentos, en cambio la delincuencia puede reaccionar de un momento a otro y hasta tomar acciones anticipadas sin considerar el respeto mínimo incluso a la dignidad humana de los inocentes.

En el fondo, la dinámica del crimen organizado significa que aún las estrategias del plan Fénix no se puedan definir, por la movilidad que tiene el crimen debido precisamente a ese factor.
Coincidentemente acabo de escuchar al experto eléctrico Jorge Jaramillo que la «dinámica del sector energético» no permite una planificación exacta. Y es que las variables de generación y de consumo cambian de un momento a otro. Con lo que he caído en cuenta que toda actividad humana requiere considerar su dinámica para buscar soluciones.

En este caso ¿qué es la dinámica del crimen? Según el diccionario, la dinámica es «la fuerza cuando produce movimiento» y el crimen precisamente cuenta con ese movimiento difícil de determinación o de definir como para poder establecer un diagnóstico previo y a partir de allí planificar estrategias puntuales y lo más ciertas posibles para lograr el objetivo de paz, como lo requiere Ecuador.

No se trata tampoco de buscar excusas o pretextos para no hacer nada. Porque las medidas tomadas por el actual gobierno, tal como las tomaron los dos gobiernos inmediatamente precedentes, debieron estar enmarcadas en una normativa. Si la lucha actual se basa en tres campos: endurecer las leyes, luchar contra el lavado de activo y fortalecer el tejido social, todas las fuerzas políticas y democráticas deberían enfocarse a pensar como estadistas y no como partidos y movimientos que atacan al poder por afanes electorales.

Una de las primeras discusiones que se debería tratar con altura es la Constitución actual vigente, que por ejemplo, ampara la «ciudadanía universal» permitiendo la circulación y el establecimiento en Ecuador tanto de las mafias europeas que se formaron luego de la caída del Muro de Berlín y de las mafias latinas de México y Colombia que se han tomado nuestro país.

Nando Dalla Chiesa de la Universidad de Milán escribió un largo ensayo con el título LA DINÁMICA INTERNACIONAL DEL CRIMEN ORGANIZADO en el que expone cuatro perspectivas para su estudio, de las que destaco dos que afectan actualmente a América Latina y en especial a nuestro país.

La primera perspectiva se centra en el proceso de multiplicación de las organizaciones criminales que comenzó en Europa con el colapso de la Unión Soviética y de su desintegración de su bloque político que afectaron a América Latina y alguna parte de Africa con la proliferación de las organizaciones criminales. Dice Dalla Chiesa que «si en los años ochenta se intentaba elaborar un mapa conciso pero fiable de las organizaciones criminales en el mundo, se pensaba en la Cosa Nostra siciliana, los cárteles de Medellín y Cali, y las tríadas chinas, hoy, ya no es posible razonar en torno a dos o tres polos criminales: hay muchos más y algunos están muy poco estudiados.»

Ecuador, es un claro ejemplo cuando abrió sus fronteras que fueron aprovechadas por las bandas provenientes de esos países europeos que estuvieron atrás de la cortina de hierro, entre ellos Albania.

La segunda perspectiva es la de la creciente relación entre el crimen organizado entre el narcotráfico y el terrorismo. En una especie de diálogo e interrelaciones entre los narcotraficantes en determinadas zonas –sobre todo en Medio Oriente y América Latina– y las formas de terrorismo que surgen en los mismos territorios. Dice Dalla Chiesa que «este enfoque es muy interesante, además de extremadamente delicado desde el punto de vista político.» Tal como pasa en Colombia con los disidentes de las FARC; el tren de Aragua en Venezuela; y los cárteles mexicanos que afecta a buena parte de América Latina y en especial a nuestro país.

Premisas, en conclusión, que deben ser atendidas por los políticos ecuatorianos para reforzar la reacción del Estado en conjunto y no a través de divisiones y de críticas politiqueras injustas al margen de las verdaderas razones.

EDITORIAL DE 92.5 FOREVER RADIO, JUEVES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2024

Por: Washington Delgado L.

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