La provincia de Los Ríos volvió a ser escenario de una de las masacres más impactantes de los últimos años en Ecuador. Ocho personas fueron halladas sin vida en el recinto Amazu, perteneciente a la parroquia Patricia Pilar del cantón Buena Fe, en medio de lo que la Policía Nacional investiga como una violenta disputa entre bandas delictivas vinculadas al narcotráfico: Los Choneros y Los Lobos.
Hallazgo de los cuerpos y traslado a Quito
Los ocho cuerpos fueron encontrados el pasado lunes en una zona rural de Los Ríos, maniatados y con signos evidentes de tortura y ejecución. De acuerdo con las autoridades, las víctimas habían sido trasladadas desde Santo Domingo hasta el recinto Amazu, donde finalmente fueron asesinadas.
Los cadáveres fueron llevados hasta la morgue de Quevedo, y posteriormente retirados por sus familiares para su traslado al sur de Quito, lugar de origen de la mayoría de los fallecidos. La escena del crimen refleja la crudeza de la violencia que atraviesa el país: cuerpos atados, impactos de bala en la cabeza y evidencias de haber sido sometidos a interrogatorios forzados.
Identidad de las víctimas
Entre las víctimas se encontraban tres generaciones de una misma familia, un hecho que conmocionó a la comunidad quiteña y reavivó el debate sobre la expansión del crimen organizado hacia zonas urbanas.
Los fallecidos fueron identificados como:
- Jaqueline Marilin Cruz Cruz, de 61 años.
- Karen Stefanía Cumbal Cruz, de 34 años.
- Martha Jaqueline Cumbal Cruz, de 38 años.
- Daniela Espinoza Cumbal, de 23 años.
- Anderson Josué Espinoza Cumbal, de 17 años.
- Édgar Bladimir Quiñónez González, de 39 años, agente de tránsito metropolitano de Quito.
- Mauro Julián Robalino Toscano, de 25 años.
- Luis Andrés Landeta Mancero, de 31 años.
De acuerdo con la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida (Dinased), al menos cuatro de las víctimas tenían antecedentes por tráfico de drogas y una por robo, lo que refuerza la hipótesis policial sobre la conexión con el crimen organizado.
La conexión entre Los Lobos y Los Choneros
Las primeras investigaciones apuntan a que los ahora fallecidos pertenecían presuntamente a la banda Los Lobos, uno de los grupos criminales más poderosos del país, con presencia en varias provincias. Su llegada a la zona Ernesto Che Guevara de Santo Domingo, territorio controlado por Los Choneros, habría desatado una respuesta violenta por parte de esta organización.
Según fuentes policiales, la madrugada del sábado, mientras el grupo se encontraba libando y escuchando música, un comando armado de aproximadamente 20 hombres en motocicletas irrumpió en la vivienda. Los atacantes sometieron a 12 personas, las subieron a sus propios vehículos y las trasladaron por caminos secundarios hacia Los Ríos.
La Policía presume que las víctimas fueron llevadas a una hacienda o finca abandonada, donde fueron torturadas, maniatadas y posteriormente ejecutadas con disparos en la cabeza. El objetivo habría sido enviar un mensaje de advertencia a Los Lobos por intentar expandir su influencia en territorio controlado por sus rivales.
Desapariciones y hallazgos posteriores
El caso se tornó aún más escalofriante cuando se reportó la desaparición de tres menores de edad, de 14, 12 y 5 años, quienes habrían estado presentes durante el secuestro. Gracias a un operativo conjunto, fueron rescatadas con vida en una vivienda de la cooperativa Ernesto Che Guevara, en Santo Domingo.
No corrió la misma suerte Vinicio Bonifaz, otra persona reportada como desaparecida, que fue hallada sin vida en el mismo cantón. Además, los vehículos de las víctimas fueron encontrados incendiados, una táctica recurrente utilizada por las organizaciones criminales para eliminar evidencias.
Los R7 y la disputa por el control del territorio
Fuentes de inteligencia policial señalan que detrás de la masacre estarían los R7, un brazo armado alineado con Los Choneros, que busca mantener el control del corredor narcodelictivo entre Santo Domingo, Los Ríos y Manabí. Esta zona es estratégica por su conexión directa con rutas hacia el puerto de Manta, desde donde se envía cocaína hacia Centroamérica y Europa.
La violencia entre bandas ha escalado a niveles alarmantes en los últimos meses. Ecuador se ha convertido en uno de los países más golpeados por el narcotráfico en Sudamérica, y las masacres como la ocurrida en Amazu son reflejo del poder que han adquirido estas estructuras criminales.

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