La Unase será transformada en una nueva Dirección Nacional, anunció el Gobierno

La Unase será transformada en una nueva Dirección Nacional, anunció el Gobierno

Una transformación histórica en la lucha contra el crimen organizado en Ecuador

En un contexto alarmante de crecimiento exponencial de los casos de secuestro y extorsión en Ecuador, el Gobierno Nacional ha tomado una de las decisiones más trascendentales en materia de seguridad en las últimas décadas. John Reimberg, actual ministro del Interior, anunció la transformación de la Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) en una Dirección Nacional, una medida que busca enfrentar de manera más contundente estos delitos que mantienen en zozobra a comerciantes y ciudadanos en todo el país.

Desde su creación en 1994, la Unase ha sido un organismo especializado clave en la localización y liberación de víctimas de secuestro. Sin embargo, ante el incremento sin precedentes de estos crímenes, el Estado ecuatoriano reestructura completamente esta unidad, dotándola de una nueva institucionalidad, más recursos, presupuesto propio y un contingente policial ampliado.

La nueva Dirección Nacional: Más recursos, más personal, más presencia

El cambio estructural que supone la creación de una Dirección Nacional contra el Secuestro y la Extorsión se traduce en una respuesta estatal más firme, técnica y sistemática ante un fenómeno delictivo que se ha vuelto cotidiano en varias regiones del país.

Presupuesto específico y autonomía operativa

Una de las principales ventajas de esta transformación es la asignación de un presupuesto anual exclusivo para la nueva dirección. Esto permitirá un mejor equipamiento, capacitación continua del personal y adquisición de tecnologías especializadas para el rastreo, negociación y rescate en casos de secuestro.

Ampliación del contingente especializado

Se prevé un incremento significativo del número de agentes altamente entrenados. Actualmente, la Unase opera en Quito, Guayaquil y Manta, además de contar con unidades móviles a nivel nacional. Con su conversión en Dirección Nacional, se espera abrir nuevas sedes regionales y fortalecer el despliegue en zonas rurales, donde también se han reportado casos crecientes de extorsiones a productores agrícolas y comerciantes.

Cifras alarmantes: el auge de la extorsión y el secuestro en Ecuador

El escenario que justifica esta reestructuración es crítico. Según cifras oficiales del Ministerio del Interior, los casos de extorsión crecieron un 205% entre 2022 y 2024, pasando de 6.651 denuncias a 20.293. En lo que va de 2025, solo en los primeros cuatro meses, se han registrado 4.569 casos, evidenciando que el fenómeno no cede.

Los sectores comerciales han sido los más afectados. Las bandas delictivas utilizan métodos como la “vacuna” (cobro por “protección”) o secuestran temporalmente a dueños de negocios para exigir pagos. El temor y la desesperación se han instalado en el día a día de los pequeños empresarios, particularmente en zonas como Guayaquil, Durán y Esmeraldas, donde estos delitos han alcanzado niveles críticos.

En cuanto al secuestro, los datos también muestran un incremento preocupante: 713 casos en 2022, que subieron a 2.095 en 2024, más del triple. Muchas de estas víctimas han sido rescatadas gracias al accionar de la Unase, pero también se han reportado desenlaces trágicos, lo que subraya la necesidad de un fortalecimiento operativo inmediato.

Una respuesta institucional firme y especializada

La nueva Dirección Nacional no solo tendrá una estructura organizativa más robusta, sino que también contará con nuevos protocolos de actuación, en coordinación con la Fiscalía y otras fuerzas del orden. Esta coordinación interinstitucional permitirá acelerar procesos judiciales, perfeccionar labores de inteligencia y desarticular redes criminales desde sus raíces.

Tecnología al servicio de la seguridad

Otro eje fundamental será la implementación de herramientas tecnológicas avanzadas. La Dirección Nacional invertirá en sistemas de geolocalización, vigilancia satelital, inteligencia artificial aplicada al análisis de patrones delictivos y software de rastreo financiero, elementos que resultan vitales para anticiparse a los movimientos de las bandas criminales y proteger a potenciales víctimas.

Prevención, educación y denuncia segura

Además de las acciones represivas y operativas, la Dirección Nacional se enfocará en campañas educativas para fomentar la denuncia segura. Muchas víctimas de extorsión, especialmente pequeños comerciantes, optan por el silencio por temor a represalias. La nueva estrategia busca romper ese círculo de miedo, creando canales de denuncia anónimos y garantizando protección estatal inmediata.

También se promoverán talleres de prevención y formación en comunidades, empresas y escuelas para empoderar a la ciudadanía frente a estas amenazas y dotarla de herramientas básicas de reacción.

Una política de Estado a largo plazo

Este cambio estructural no responde únicamente a una coyuntura. El ministro Reimberg ha sido enfático en que se trata de una política de Estado sostenida, con objetivos de largo plazo y sostenibilidad presupuestaria. La Dirección Nacional contra el Secuestro y la Extorsión se proyecta como un organismo permanente, que no solo reaccione ante el delito, sino que construya resiliencia social e institucional frente a las dinámicas del crimen organizado.

Fortalecimiento de la cooperación internacional

Se prevé, además, la firma de convenios con organismos de seguridad de países como Colombia, Perú, México y Estados Unidos, donde se han implementado estrategias exitosas contra la extorsión. El objetivo es intercambiar inteligencia, formar agentes en el extranjero y establecer canales de cooperación binacional para el rastreo de criminales que operan en redes internacionales.

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