Las Fuerzas Armadas del Ecuador llevaron a cabo una ofensiva militar de gran magnitud con el propósito de retomar el control total de la zona minera de Buenos Aires, en la provincia de Imbabura, una región que por años ha sido foco de minería ilegal y presencia de grupos delictivos organizados.
Esta operación de alto impacto marca un hito en la lucha del Estado ecuatoriano contra la minería ilegal y la delincuencia estructurada que opera en el norte del país. Con la ejecución de esta maniobra táctica, el Gobierno busca restablecer la soberanía nacional y proteger los recursos naturales frente a la explotación ilícita.
Operación militar estratégica en Buenos Aires, Imbabura
La intervención militar se desarrolló durante la madrugada, con la participación conjunta del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina del Ecuador, en coordinación con el Ministerio de Defensa Nacional.
El despliegue se concentró en los sectores de Mina Vieja, Mina Nueva, Mina El Olivo y Esperanza de Río Verde, puntos donde se habían detectado las principales estructuras de minería ilegal. Según información oficial, se trató de una acción planificada durante varias semanas, en la que se emplearon equipos de inteligencia, artillería pesada y apoyo aéreo táctico.
Durante la ofensiva, las Fuerzas Armadas realizaron ataques precisos con morteros y artillería de largo alcance, destruyendo procesadoras, poleas, maquinaria artesanal y campamentos utilizados por las bandas criminales para la extracción y procesamiento de minerales.
El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, y el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas supervisaron personalmente la operación desde el terreno, destacando la efectividad y coordinación interinstitucional alcanzada.
Destrucción de estructuras ilegales y control territorial
El resultado de la operación fue contundente. En una extensión de 187 hectáreas, los uniformados neutralizaron más de 720 bocaminas y desmantelaron los centros logísticos de las redes mineras ilegales.
Estas estructuras no solo eran utilizadas para la extracción ilegal de oro, sino también como puntos de acopio de combustible, armas y explosivos. Según el reporte de las Fuerzas Armadas, muchas de las minas operaban bajo control de organizaciones extranjeras en alianza con grupos de delincuencia organizada (GDO) locales, lo que elevaba el riesgo para las comunidades aledañas.
Con la destrucción total de estas instalaciones, el Gobierno busca impedir el resurgimiento de las operaciones ilícitas y consolidar la presencia permanente del Estado en una zona históricamente conflictiva.
Presencia militar permanente para garantizar la seguridad
Para mantener el control de Buenos Aires y asegurar la estabilidad territorial, el Ministerio de Defensa confirmó el despliegue permanente de 300 efectivos militares en la zona.
Estos soldados permanecerán en un destacamento fijo, con infraestructura adecuada para operaciones prolongadas y vigilancia continua. Su misión será impedir el retorno de grupos armados y resguardar los accesos a las zonas mineras que fueron intervenidas.
El ministro Loffredo afirmó:
“En Buenos Aires se acabó la minería ilegal. La presencia de las Fuerzas Armadas será permanente y no permitiremos que la delincuencia recupere espacio.”
De igual forma, se ha dispuesto el refuerzo de patrullajes aéreos y operaciones de reconocimiento terrestre, garantizando la seguridad de la población civil y la protección del ecosistema afectado por años de explotación irregular.
Riesgos y advertencias del Gobierno
El Gobierno Nacional ha emitido una advertencia a la ciudadanía para que no ingrese a la zona de Buenos Aires, debido al riesgo latente que aún representa la presencia de grupos irregulares armados.
Las autoridades confirmaron que en el área se detectó la presencia de individuos de origen extranjero vinculados con redes del crimen transnacional, que buscaban controlar los yacimientos y rutas de contrabando de minerales.
El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas advirtió que cualquier intento de retomar actividades mineras ilegales será considerado una amenaza directa a la seguridad del Estado, y que las operaciones de vigilancia continuarán de manera indefinida.
No vamos a parar ante presiones o amenazas. Vivimos en un Estado libre, de derecho, fuerte contra el narco. Seguimos atacando la minería ilegal en Buenos Aires, provincia de Imbabura. Continuaremos en otras partes clave del país, luchando contra la minería ilegal y los políticos… pic.twitter.com/utOmcsAkbA
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) October 19, 2025

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