Petroecuador anunció una inversión de 2 millones de dólares para rehabilitar las operaciones de bombeo de agua cruda del Acueducto La Esperanza-El Aromo, una de las infraestructuras hídricas más importantes de la provincia de Manabí. La obra busca recuperar la operatividad del sistema y garantizar el abastecimiento de agua para miles de habitantes y productores agrícolas de la región.
La intervención se desarrollará en una infraestructura administrada por la compañía de economía mixta Refinería del Pacífico, que actualmente se encuentra en proceso de liquidación. Según las autoridades, los recursos estarán destinados a trabajos técnicos y de mantenimiento que permitan restablecer el funcionamiento eficiente del acueducto.
Como parte del proyecto, personal especializado de Petroecuador realiza inspecciones técnicas, evaluaciones operativas y mantenimiento de equipos eléctricos y electrónicos en la estación de bombeo. Además, la empresa coordina acciones con entidades estatales para acelerar la recuperación del sistema y reducir los tiempos de interrupción del servicio.
El Acueducto La Esperanza-El Aromo ha enfrentado diversos problemas operativos durante los últimos años. Uno de los incidentes más graves ocurrió en 2022, cuando un deslizamiento de tierra provocó el colapso de un tramo de tubería en el sector Botija, en el cantón Tosagua. Este evento obligó a suspender temporalmente el suministro hacia varios cantones manabitas.
Las autoridades también han reportado daños causados por asentamientos de suelo, falta de mantenimiento preventivo y correctivo, así como averías en equipos de bombeo y motores. Informes técnicos advirtieron incluso sobre el riesgo de una paralización total debido al deterioro de parte de la infraestructura.
A estos inconvenientes se suman conexiones clandestinas detectadas en la red y problemas recurrentes en estaciones eléctricas, situaciones que han generado interrupciones temporales en el abastecimiento de agua para diferentes comunidades.
El acueducto tiene una extensión aproximada de 94 kilómetros y cuenta con una tubería de acero de 48 pulgadas de diámetro. Su importancia radica en que abastece de agua potable y para riego a los cantones de Manta, Montecristi, Jaramijó y Rocafuerte, además de suministrar agua cruda para actividades agrícolas en Bolívar, Junín, Tosagua y Portoviejo.
De acuerdo con datos oficiales, cerca de 1,5 millones de habitantes dependen directa o indirectamente del funcionamiento de esta infraestructura, considerada estratégica para el desarrollo social, urbano y productivo de Manabí.

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