En casi medio siglo, la Función Legislativa del Ecuador ha experimentado una transformación profunda en su composición y estructura. Desde el regreso a la democracia en 1979, el número de legisladores pasó de 69 a 151, cifra que se mantendrá hasta el año 2029. Ahora, la propuesta del presidente Daniel Noboa busca revertir esta tendencia con un ambicioso plan para reducirlos a 71.
El crecimiento legislativo en el contexto histórico
En 1979, tras el fin de la dictadura militar y la restauración del sistema democrático, el Ecuador reinstauró la Cámara de Representantes con 69 miembros. La distribución se basaba en un criterio territorial y poblacional, garantizando al menos dos representantes por provincia, salvo las de menos de 100.000 habitantes, que contaban con uno. Además, se asignaba un legislador adicional por cada 300.000 habitantes.
Con el paso de las décadas, la estructura se modificó para responder a cambios demográficos y a la búsqueda de mayor representatividad. Esto llevó a que en diferentes reformas y periodos se incrementara el número de asambleístas, llegando a 137 en un primer momento y posteriormente a 151 en la actualidad.
La propuesta de reducción de Daniel Noboa
La iniciativa presentada por el Ejecutivo plantea un esquema legislativo más compacto. Según Stalin Andino, secretario jurídico de la Presidencia, el nuevo modelo contempla:
- 10 asambleístas nacionales.
- Uno por provincia.
- Uno adicional por cada 400.000 habitantes, conforme al último censo nacional.
- Tres representantes para las circunscripciones en el exterior.
Este sistema, según el Gobierno, busca mejorar la eficiencia legislativa y elevar la calidad de los debates, sin sacrificar la representatividad de las diferentes regiones del país.
Impacto en las provincias más pobladas
De aplicarse la reforma, las provincias con mayor número de legisladores serían las más afectadas. Por ejemplo:
- Pichincha pasaría de 19 a 7 asambleístas.
- Guayas reduciría su delegación de 24 a 11 miembros.
En términos generales, se prevé que la representación territorial se mantenga proporcional a la población, aunque con un número significativamente menor de escaños.
Antecedentes de la consulta popular sobre la reducción
La idea de disminuir el tamaño de la Asamblea Nacional no es nueva. En 2023, bajo el mandato de Guillermo Lasso, se incluyó una pregunta en la consulta popular para que la ciudadanía decidiera sobre esta reforma. Sin embargo, el «No» se impuso en las urnas, frenando la implementación de ese cambio.
El actual Gobierno confía en que, con una nueva estrategia de comunicación y un diseño más preciso del sistema de elección, la propuesta pueda obtener el respaldo ciudadano.
Evolución de la Función Legislativa y cambios en su denominación
La historia parlamentaria ecuatoriana registra tres nombres oficiales en las últimas décadas:
- Cámara de Representantes (1979 – inicio de los cambios democráticos).
- Congreso Nacional (etapa de consolidación y reformas políticas).
- Asamblea Nacional (denominación actual, desde la Constitución de 2008).
Cada cambio de nombre estuvo acompañado por reformas políticas, ajustes en el número de escaños y modificaciones en el sistema electoral.
Motivos del incremento legislativo en los últimos 50 años
El aumento de 69 a 151 legisladores se explica por varios factores:
- Crecimiento poblacional, que obligó a incrementar escaños para mantener la proporcionalidad.
- Reformas constitucionales que ampliaron la representación de minorías y circunscripciones especiales.
- Inclusión de asambleístas del exterior, representando a la diáspora ecuatoriana.
- Políticas de paridad e inclusión, que garantizaron mayor presencia de mujeres y jóvenes en el Legislativo.
Argumentos a favor de la reducción a 71 legisladores
El Gobierno de Noboa sustenta su propuesta en los siguientes beneficios:
- Optimización de recursos públicos, al disminuir el gasto en salarios y logística parlamentaria.
- Mayor agilidad legislativa, con menos miembros en el pleno y comisiones.
- Debates más enfocados, reduciendo la dispersión en temas y facilitando acuerdos.
- Fortalecimiento de la calidad del trabajo legislativo, al exigir mayor preparación y responsabilidad a cada asambleísta.
Críticas y desafíos de la propuesta
No obstante, existen sectores que ven con cautela esta iniciativa. Algunos argumentan que:
- Una reducción drástica podría afectar la representatividad de provincias pequeñas o alejadas.
- Podría aumentar la concentración de poder político en partidos mayoritarios.
- Se requiere una reforma integral del sistema electoral para que la reducción no genere vacíos de representación.
Además, el antecedente del rechazo ciudadano en 2023 representa un desafío para que esta vez se logre un consenso amplio.
Proyección hacia el futuro del Parlamento ecuatoriano
Si la propuesta se aprueba, el Ecuador entraría en una nueva etapa legislativa, con un Parlamento más reducido y posiblemente más eficiente. El desafío será garantizar que la representatividad, pluralidad y control político no se vean debilitados.
Esta reforma también podría sentar un precedente en la región, ya que pocos países han optado por reducir drásticamente el tamaño de sus cámaras legislativas en las últimas décadas.

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