El presidente Daniel Noboa Azín ha marcado un punto de inflexión en la forma en que el Gobierno del Ecuador enfrenta las movilizaciones sociales. Durante una entrevista concedida a Radio Centro, el mandatario aseguró que el último paro nacional significó un cambio estructural en la relación entre el Estado y el movimiento indígena, destacando que, por primera vez en décadas, el Ejecutivo no cedió ante las presiones de un grupo reducido de dirigentes.
Un nuevo enfoque en el manejo del conflicto social
Según Noboa, el paro fue distinto a los de años anteriores porque se centró en atender directamente las necesidades de las comunidades rurales y no en favorecer a determinados líderes políticos o gremiales.
El mandatario afirmó que durante los días más intensos de la paralización, el Gobierno no interrumpió el trabajo ni el contacto con las bases, llevando maquinaria, créditos y programas sociales a las zonas más afectadas.
“Siempre hubo diálogo —dijo Noboa—, pero no un diálogo centralizado donde unos pocos se beneficiaban y el resto quedaba en el resentimiento. Cambiamos la dinámica. Hoy, la gente tiene esperanza y los líderes que los usaban de fuerza se quedaron sin piso”.
Este enfoque, según explicó, busca romper con el modelo clientelar tradicional, donde las decisiones se concentraban en pocas manos y los beneficios rara vez llegaban a los verdaderos necesitados.
La entrega de maquinaria y créditos Raíces: apoyo directo al campo
Durante el paro, el Gobierno Nacional no detuvo su labor en el territorio. Noboa destacó la entrega de tractores y créditos Raíces a asociaciones agrícolas conformadas por pequeños productores y campesinos.
Estos tractores, explicó, fueron entregados a grupos de 30 o 40 agricultores que antes dependían del alquiler de maquinaria para trabajar sus tierras. Ahora, con el apoyo estatal, pueden optimizar su producción y generar mayor autonomía económica.
En cuanto a los bonos y créditos Raíces, el mandatario detalló que fueron otorgados a pequeños agricultores, miembros del movimiento indígena y productores rurales con el objetivo de impulsar la productividad, fortalecer el autoempleo y garantizar la soberanía alimentaria en las comunidades.
“Quienes recibieron esos apoyos son la base del país. Son hombres y mujeres del campo que antes eran utilizados como bandera de lucha, pero hoy tienen oportunidades reales”, puntualizó Noboa.
Resultados visibles en las provincias: Cotopaxi, símbolo del cambio
Uno de los puntos más destacados del discurso presidencial fue el mejor desempeño económico de las provincias tradicionalmente movilizadas.
Noboa subrayó que, según cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI), estas zonas han mostrado crecimiento sostenido en ventas y generación de empleo adecuado, lo que demuestra que el trabajo directo con las comunidades ha tenido resultados positivos.
“Cotopaxi, la provincia de Leonidas Iza, es la que más ha crecido en empleo adecuado este año”, enfatizó Noboa.
Este dato, según el mandatario, refleja que la estabilidad, el trabajo productivo y el diálogo sin intermediarios son el camino correcto para lograr una transformación duradera en el país.
Un diálogo diferente: de las élites a las comunidades
El Presidente reconoció que uno de los mayores desafíos de su administración ha sido reconstruir la confianza entre el Gobierno y los sectores sociales.
A diferencia de gobiernos anteriores, que optaron por mesas de diálogo con dirigentes nacionales, el modelo actual privilegia la interlocución directa con las bases comunitarias.
“Durante mucho tiempo —afirmó Noboa— el diálogo era una excusa para mantener privilegios y alimentar el resentimiento. Nosotros decidimos cambiar eso. Hablamos directamente con la gente que trabaja la tierra, que produce, que quiere salir adelante”.
Este cambio de paradigma busca eliminar las mediaciones políticas que distorsionaban las demandas reales de las comunidades y que generaban enfrentamientos prolongados con el Estado.
Impacto social del paro y respuesta del Gobierno
El paro nacional tuvo un fuerte impacto económico y social en varios sectores del país; sin embargo, el Gobierno logró mantener el control institucional y evitar una paralización total.
Durante los 31 días de manifestaciones, los programas sociales y las obras públicas continuaron ejecutándose, especialmente en las provincias de la Sierra central, donde se concentraron las protestas.
El Ejecutivo impulsó además mecanismos de comunicación territorial, con equipos técnicos y ministeriales desplegados en campo, que escucharon las demandas locales y brindaron soluciones específicas.
De acuerdo con Noboa, esta estrategia permitió neutralizar la manipulación de líderes que buscaban capital político a costa de las comunidades.
Una nueva relación entre el Estado y el movimiento indígena
El presidente Noboa insistió en que este proceso ha sentado las bases para una relación más transparente, horizontal y constructiva entre el Gobierno y el movimiento indígena.
A su criterio, el país necesitaba romper con los esquemas de confrontación y dependencia que habían prevalecido desde los años noventa.
“Después de más de tres décadas, por fin hubo un paro donde el Gobierno no cedió ante chantajes. Escuchamos, dialogamos y actuamos, pero siempre con responsabilidad”, remarcó.
El mandatario también resaltó que su administración reconoce la importancia del movimiento indígena como actor social y político, pero no permitirá que grupos minoritarios manipulen las legítimas demandas de las bases para fines personales o ideológicos.
Transformación rural y fortalecimiento del tejido productivo
Más allá de la coyuntura del paro, Noboa subrayó que su política está orientada a modernizar el campo ecuatoriano y fortalecer el tejido productivo rural.
Los programas como Créditos Raíces, Maquinaria para Todos y Caminos Productivos buscan reducir la brecha histórica entre las zonas urbanas y rurales, impulsando la economía comunitaria y la inclusión financiera.
El objetivo, afirmó, es que los agricultores y pequeños productores dejen de depender de subsidios o de intermediarios políticos y puedan generar valor y empleo sostenible desde sus propios territorios.

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