El Tren de Aragua, una de las bandas criminales más temidas y extendidas de Latinoamérica, vuelve a ocupar los titulares tras la muerte de su presunto líder en Chile, Ender Alexis Rojas, quien perdió la vida al caer desde un sexto piso durante un operativo policial en Sabaneta, Antioquia (Colombia). El hecho, que se produjo cuando las autoridades colombianas intentaban capturarlo, marca un golpe significativo contra la estructura transnacional delictiva que ha expandido su poder desde Venezuela hacia varios países de la región.
El operativo que terminó con la muerte de Ender Alexis Rojas
De acuerdo con información oficial de la Policía Nacional de Colombia, la operación fue ejecutada por unidades del Gaula (Grupo Antisecuestro y Antiextorsión), quienes habían rastreado durante semanas la ubicación del fugitivo. Rojas, también conocido como alias “Morfeo”, era buscado por Interpol mediante una circular roja por delitos de secuestro, extorsión y tráfico de drogas cometidos principalmente en Chile y Perú.
Según el coronel Édgar Andrés Correa, director del Gaula, el operativo se desarrolló en un sector residencial de alto nivel en Sabaneta, donde los agentes planeaban capturar al cabecilla sin violencia. Sin embargo, al notar la presencia de los uniformados, Rojas optó por lanzarse desde el sexto piso, muriendo de inmediato.
En el lugar fueron capturados tres de sus colaboradores venezolanos, identificados como Luis Cabeza, Daviannys del Jesús Moya y Samuel Urbina, todos presuntamente implicados en labores de logística y finanzas dentro de la estructura criminal.
Quién era Ender Alexis Rojas, el presunto líder del Tren de Aragua en Chile
Las investigaciones apuntan a que Ender Alexis Rojas, de nacionalidad venezolana, fue uno de los jefes encargados de expandir las operaciones del Tren de Aragua hacia el Cono Sur, especialmente en Chile, donde las autoridades lo vinculan con secuestros, cobros de “vacunas” y tráfico de drogas sintéticas.
Tras una intensa persecución policial en territorio chileno en 2024, Rojas habría huido hacia Colombia, buscando reorganizar la estructura desde el Valle de Aburrá, una región clave para las rutas de narcotráfico hacia el Caribe. Su perfil lo posicionaba como un operador estratégico dentro de la organización, encargado de canalizar recursos y coordinar actividades ilícitas transfronterizas.
El Tren de Aragua: expansión de un imperio criminal
El Tren de Aragua surgió a comienzos de la década del 2000 dentro de las cárceles venezolanas, bajo el liderazgo de Héctor Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, quien todavía es considerado su máximo jefe. Lo que comenzó como una red de extorsión carcelaria se convirtió con los años en una organización criminal transnacional, con presencia documentada en Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Chile.
Su estructura está compuesta por células independientes, pero coordinadas por líderes regionales que mantienen comunicación directa con los jefes centrales. Estas células se dedican a narcotráfico, secuestro, trata de personas, prostitución forzada, contrabando y extorsión a comerciantes. En varios países, su nivel de violencia ha sido descrito como “terrorismo urbano”.
En Chile, el Tren de Aragua protagonizó algunos de los casos más impactantes de los últimos años, como homicidios con desmembramientos, extorsiones a migrantes venezolanos y colombianos, y el control de redes de trata de mujeres en la zona norte del país.
Cómo operaba el grupo en Colombia
Las autoridades colombianas han identificado que el Tren de Aragua llegó al país en busca de nuevos territorios y alianzas con grupos criminales locales. En regiones como Cundinamarca, Valle del Cauca, Norte de Santander y Antioquia, la organización habría tejido redes de microtráfico, cobros ilegales y secuestros exprés.
En el caso de Rojas y sus cómplices, se presume que estaban utilizando Sabaneta como centro de operaciones y lavado de dinero, aprovechando su perfil bajo en una zona de clase media alta. La caída de este cabecilla representa un golpe simbólico y operativo, pues las autoridades afirman que con él se desarticuló una célula clave que buscaba expandir las operaciones hacia Medellín y el Eje Cafetero.

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