El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha generado una fuerte controversia internacional tras afirmar que el llamado Cartel de los Soles no es una organización criminal venezolana, sino una red con raíces políticas en Bogotá. En una entrevista concedida a Univisión, el mandatario aseguró que esta estructura habría trasladado sus operaciones hacia Ecuador, país que actualmente enfrenta un alarmante repunte de violencia.
Una acusación que cambia la narrativa regional
Petro explicó que figuras políticas colombianas habrían brindado protección a esta red criminal, evitando que sus nombres aparezcan en expedientes judiciales. Según su versión, los verdaderos líderes de la organización residirían actualmente en Dubái, desde donde continuarían moviendo los hilos de un negocio transnacional.
De acuerdo con el mandatario, el epicentro del narcotráfico nunca estuvo en Caracas ni en el militarismo venezolano, como sostienen algunas agencias estadounidenses, sino en Bogotá, donde altos sectores del poder político habrían dado cobertura al funcionamiento de esta estructura. Petro sostiene que el negocio del narcotráfico fue exportado hacia Ecuador, transformando al país vecino en el nuevo corredor principal de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa.
Además, el presidente colombiano subrayó que la violencia que hoy vive Ecuador es consecuencia directa de este desplazamiento de las rutas criminales. “La cocaína se está yendo por Manta porque en Colombia cambiamos la estrategia”, afirmó, refiriéndose al puerto ecuatoriano como uno de los principales puntos de salida de la droga.
Repercusiones diplomáticas y tensiones con Washington
Las declaraciones de Petro se producen en medio de un clima de tensión entre Colombia y Estados Unidos, país que recientemente anunció el retiro de asistencia financiera a Bogotá y calificó al mandatario como un “líder narcotraficante”. Washington mantiene la postura de que el Cartel de los Soles es una organización terrorista venezolana vinculada al gobierno de Nicolás Maduro, mientras Petro intenta redefinir esa narrativa señalando responsabilidades dentro de Colombia.
El presidente insistió en que lo que realmente existe no es un cartel venezolano, sino una “junta del narcotráfico con alcance transnacional” respaldada por élites políticas de distintos países. Esta afirmación, según analistas, podría tener repercusiones profundas en las relaciones diplomáticas, tanto con Estados Unidos como con los países vecinos.
Asimismo, Petro cuestionó la efectividad de la tradicional “guerra contra las drogas”, señalando que ha fracasado en su propósito de reducir el consumo y solo ha fortalecido las estructuras criminales. Su propuesta apunta hacia un nuevo enfoque basado en la justicia social, la regulación y la cooperación internacional.
Reacciones en Colombia y Ecuador
En Colombia, las declaraciones del presidente provocaron un fuerte debate político. Voces de la oposición exigieron pruebas concretas sobre los supuestos vínculos de políticos bogotanos con el narcotráfico. Algunos sectores del Congreso alertaron que este tipo de acusaciones, sin respaldo judicial, podrían afectar la imagen internacional del país y poner en riesgo la cooperación en materia de seguridad.
Por otro lado, en Ecuador las palabras de Petro fueron recibidas con cautela. El gobierno del presidente Daniel Noboa evitó pronunciarse directamente, aunque reconoció que el país atraviesa una grave crisis de violencia asociada al crimen organizado y a la expansión de redes internacionales. Noboa ha endurecido las medidas de seguridad y ha reforzado la vigilancia en puertos y fronteras, ante el temor de que el país se consolide como un nuevo centro logístico del narcotráfico regional.
Un cambio de paradigma en la lucha antidrogas
Petro sostiene que su visión busca romper con décadas de estigmatización hacia Venezuela, argumentando que la verdadera raíz del problema está en la corrupción política y en la falta de control sobre las finanzas ilegales. Para el mandatario, el narcotráfico no puede seguir tratándose como un asunto militar, sino como un problema social y político que debe enfrentarse desde la transparencia y la cooperación internacional.
Sin embargo, el desafío de demostrar la existencia de esta red política dentro de Bogotá es enorme. Requerirá de investigaciones judiciales profundas, intercambio de información entre países y la colaboración de organismos multilaterales. Hasta ahora, Estados Unidos mantiene su postura y continúa ofreciendo recompensas millonarias por información sobre los líderes del Cartel de los Soles, a quienes asocia directamente con el régimen de Nicolás Maduro.

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