El secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, ha anunciado cambios radicales en el Ejército para imponer el “más alto estándar masculino”, eliminando soldados con sobrepeso y barbas, y reforzando la disciplina y la preparación física. Durante una reunión en la base de Quantico, Virginia, Hegseth indicó que todos los militares deberán someterse a exámenes físicos semestrales, sin importar su rango, para garantizar que estén en condición óptima.
Además, se establecen normas estrictas de aseo personal, prohibiendo barbas, cabello largo y expresiones individuales, con el objetivo de mantener una imagen uniforme y profesional. También se revisará la educación militar profesional, eliminando las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), que según Hegseth, han promovido ascensos por motivos distintos al mérito y la preparación física.
El secretario criticó la promoción de líderes por criterios de género, raza o logros históricos, buscando que los ascensos se basen exclusivamente en competencia y capacidad de combate. Hegseth también ha reducido el número de generales y almirantes, con la intención de depurar la cadena de mando y asegurar que el Ejército refleje disciplina, eficiencia y preparación real para combate.
Estas medidas han generado debate dentro y fuera de las fuerzas armadas, pero buscan consolidar un Ejército más estricto, homogéneo y preparado, donde la condición física y la disciplina sean los pilares fundamentales del servicio militar.

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