Refinería de Esmeraldas reanuda operaciones y permitirá un ahorro de $100 millones mensuales

La Refinería de Esmeraldas, la más importante del país, inició este 2 de junio de 2026 la reactivación progresiva de sus operaciones con la puesta en marcha de la Unidad no Catalítica 1, informó Petroecuador.

Este proceso forma parte del cronograma establecido para recuperar la capacidad operativa del complejo refinador y garantizar el abastecimiento de combustibles a nivel nacional. La empresa estatal destacó que el reinicio de esta unidad representa un paso clave para incrementar el procesamiento de crudo y fortalecer la producción de derivados.

Durante esta primera fase, la Unidad no Catalítica 1 producirá GLP, nafta liviana, nafta pesada, Jet A1, diésel semielaborado, gasóleo, fuel oil N.º 6 y asfalto. Estos productos son fundamentales para atender la demanda de los sectores de transporte, industria, construcción y aviación.

Petroecuador señaló que la reactivación se desarrolla bajo estrictos protocolos de seguridad e integridad mecánica, con el objetivo de garantizar una operación segura y eficiente en cada etapa del proceso.

Según el cronograma oficial, el 3 de junio entrará en funcionamiento la Unidad Catalítica 2, encargada de producir nafta reformada e hidrógeno. Posteriormente, el 4 de junio, se pondrá en marcha la Unidad Catalítica 3, que permitirá la producción de diésel prémium.

La incorporación de estas unidades fortalecerá la capacidad de refinación de la planta y permitirá obtener suficiente Jet A1 para la aviación y nafta base para la elaboración de gasolinas Extra y Ecopaís, dos de los combustibles más consumidos en Ecuador.

Uno de los beneficios más importantes de esta recuperación operativa será la reducción de las importaciones de combustibles. Petroecuador estima que la producción local permitirá disminuir en un 24 % la importación de diésel prémium, generando un ahorro aproximado de 100 millones de dólares mensuales para el país.

La reanudación de las operaciones de la Refinería de Esmeraldas es considerada un avance estratégico para el sector energético ecuatoriano, ya que incrementa la producción nacional de derivados, optimiza el aprovechamiento del crudo y fortalece la seguridad energética mediante una menor dependencia de los mercados internacionales.

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