Un desfile histórico en Tiananmen
El presidente de China, Xi Jinping, encabezó la solemne inauguración del desfile militar conmemorativo por el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. Este evento, celebrado en la emblemática plaza de Tiananmen en Pekín, reunió a mandatarios de gran influencia geopolítica como Vladimir Putin, presidente de Rusia, y Kim Jong-un, líder de Corea del Norte. Ambos asistieron como invitados de honor, subrayando la dimensión internacional del acto y el mensaje de unidad frente a los desafíos globales.
La ceremonia no solo fue un recordatorio de la victoria aliada en 1945, sino también una oportunidad para que China mostrara el poderío de su Ejército Popular de Liberación (EPL), hoy convertido en una de las fuerzas armadas más modernas del mundo.
El simbolismo del aniversario
La conmemoración de este aniversario trasciende el recuerdo histórico. Pekín busca reforzar su papel como actor central en la memoria de la Segunda Guerra Mundial y como potencia garante de la paz en Asia. Xi Jinping destacó en su discurso que “el sacrificio de los pueblos asiáticos y la victoria sobre el fascismo deben recordarse para construir un mundo más justo y multipolar”.
Este desfile se presenta como un mensaje directo a las potencias occidentales, en especial a Estados Unidos, recordando que el equilibrio de poder ya no puede sostenerse en un modelo unipolar.
Presencia de Vladimir Putin: alianza estratégica en ascenso
La presencia de Vladimir Putin en la tribuna principal junto a Xi Jinping refleja la sólida alianza entre China y Rusia. Ambos países han fortalecido sus lazos en materia de defensa, energía y comercio, construyendo un frente común ante las sanciones y presiones de Occidente.
Durante el desfile, Putin elogió el rol de China en la estabilidad internacional y enfatizó la importancia de la cooperación entre Moscú y Pekín para preservar la seguridad en Eurasia. La participación rusa en el evento, con delegaciones militares invitadas, refuerza el mensaje de unidad frente a la hegemonía occidental.
Kim Jong-un: un invitado que simboliza resistencia
La asistencia de Kim Jong-un subraya la cercanía entre Corea del Norte y China, pese a las presiones internacionales y sanciones que enfrenta el régimen norcoreano. Para Pekín, su presencia simboliza el apoyo a un aliado estratégico que ha sido clave en la geopolítica de Asia del Este desde mediados del siglo XX.
El líder norcoreano presenció con atención las maniobras del EPL, que incluyeron desfiles aéreos, exhibiciones de tanques, misiles de largo alcance y unidades de operaciones especiales. Su visita, más allá del protocolo, envía un mensaje de desafío a la influencia estadounidense en la región del Pacífico.
Un ejército renovado: el EPL en el centro de la escena
El desfile permitió al mundo observar la transformación del Ejército Popular de Liberación, que en los últimos años ha experimentado una profunda modernización. Entre los avances más destacados se exhibieron:
- Aviones hipersónicos y drones de última generación.
- Misiles balísticos intercontinentales (ICBM) capaces de disuasión estratégica.
- Blindados ligeros y pesados con tecnologías de defensa antimisiles.
- Unidades cibernéticas y de guerra electrónica, reflejando la nueva era de la guerra digital.
Este despliegue no solo buscó demostrar fuerza, sino también disipar las dudas tras los escándalos de corrupción que sacudieron a las filas del EPL en años recientes, donde incluso dos ministros de Defensa fueron purgados en campañas anticorrupción impulsadas por Xi Jinping.
La Organización de Cooperación de Shanghái y la multipolaridad
El desfile se produjo pocos días después de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde Pekín lanzó un mensaje firme a favor de la multipolaridad mundial. En dicho encuentro, Xi Jinping insistió en que el mundo debe alejarse de la dependencia de un solo bloque hegemónico, promoviendo la cooperación entre Asia, Medio Oriente, África y América Latina.
Este marco geopolítico otorga al desfile una doble lectura: no solo como celebración histórica, sino también como plataforma para enviar un mensaje de unidad contra el dominio occidental.
Reacciones internacionales
Las potencias occidentales siguieron con atención el desfile. Estados Unidos y la Unión Europea interpretaron el acto como una muestra de desafío geopolítico, mientras que otros países asiáticos lo valoraron como un recordatorio de la importancia de la paz en la región.
Los analistas internacionales destacan que la unión visible entre China, Rusia y Corea del Norte marca un punto de inflexión en la política mundial, al consolidarse un eje que busca equilibrar el poder frente a Washington y sus aliados.
Un mensaje de poder y estabilidad
El discurso de Xi Jinping fue claro: China no busca confrontación, pero defenderá sus intereses y promoverá un orden internacional más equitativo y balanceado. La narrativa se centró en la paz, la cooperación y la justicia histórica, en un contexto en el que los conflictos globales y las tensiones en el Pacífico siguen creciendo.
La imagen de Xi, Putin y Kim Jong-un saludando juntos desde la tribuna de Tiananmen quedará registrada como un símbolo de una nueva etapa en la historia mundial: la transición hacia un orden multipolar donde Asia se erige como protagonista.Un desfile histórico en Tiananmen
El presidente de China, Xi Jinping, encabezó la solemne inauguración del desfile militar conmemorativo por el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. Este evento, celebrado en la emblemática plaza de Tiananmen en Pekín, reunió a mandatarios de gran influencia geopolítica como Vladimir Putin, presidente de Rusia, y Kim Jong-un, líder de Corea del Norte. Ambos asistieron como invitados de honor, subrayando la dimensión internacional del acto y el mensaje de unidad frente a los desafíos globales.
La ceremonia no solo fue un recordatorio de la victoria aliada en 1945, sino también una oportunidad para que China mostrara el poderío de su Ejército Popular de Liberación (EPL), hoy convertido en una de las fuerzas armadas más modernas del mundo.
El simbolismo del aniversario
La conmemoración de este aniversario trasciende el recuerdo histórico. Pekín busca reforzar su papel como actor central en la memoria de la Segunda Guerra Mundial y como potencia garante de la paz en Asia. Xi Jinping destacó en su discurso que “el sacrificio de los pueblos asiáticos y la victoria sobre el fascismo deben recordarse para construir un mundo más justo y multipolar”.
Este desfile se presenta como un mensaje directo a las potencias occidentales, en especial a Estados Unidos, recordando que el equilibrio de poder ya no puede sostenerse en un modelo unipolar.
Presencia de Vladimir Putin: alianza estratégica en ascenso
La presencia de Vladimir Putin en la tribuna principal junto a Xi Jinping refleja la sólida alianza entre China y Rusia. Ambos países han fortalecido sus lazos en materia de defensa, energía y comercio, construyendo un frente común ante las sanciones y presiones de Occidente.
Durante el desfile, Putin elogió el rol de China en la estabilidad internacional y enfatizó la importancia de la cooperación entre Moscú y Pekín para preservar la seguridad en Eurasia. La participación rusa en el evento, con delegaciones militares invitadas, refuerza el mensaje de unidad frente a la hegemonía occidental.
Kim Jong-un: un invitado que simboliza resistencia
La asistencia de Kim Jong-un subraya la cercanía entre Corea del Norte y China, pese a las presiones internacionales y sanciones que enfrenta el régimen norcoreano. Para Pekín, su presencia simboliza el apoyo a un aliado estratégico que ha sido clave en la geopolítica de Asia del Este desde mediados del siglo XX.
El líder norcoreano presenció con atención las maniobras del EPL, que incluyeron desfiles aéreos, exhibiciones de tanques, misiles de largo alcance y unidades de operaciones especiales. Su visita, más allá del protocolo, envía un mensaje de desafío a la influencia estadounidense en la región del Pacífico.
Un ejército renovado: el EPL en el centro de la escena
El desfile permitió al mundo observar la transformación del Ejército Popular de Liberación, que en los últimos años ha experimentado una profunda modernización. Entre los avances más destacados se exhibieron:
- Aviones hipersónicos y drones de última generación.
- Misiles balísticos intercontinentales (ICBM) capaces de disuasión estratégica.
- Blindados ligeros y pesados con tecnologías de defensa antimisiles.
- Unidades cibernéticas y de guerra electrónica, reflejando la nueva era de la guerra digital.
Este despliegue no solo buscó demostrar fuerza, sino también disipar las dudas tras los escándalos de corrupción que sacudieron a las filas del EPL en años recientes, donde incluso dos ministros de Defensa fueron purgados en campañas anticorrupción impulsadas por Xi Jinping.
La Organización de Cooperación de Shanghái y la multipolaridad
El desfile se produjo pocos días después de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde Pekín lanzó un mensaje firme a favor de la multipolaridad mundial. En dicho encuentro, Xi Jinping insistió en que el mundo debe alejarse de la dependencia de un solo bloque hegemónico, promoviendo la cooperación entre Asia, Medio Oriente, África y América Latina.
Este marco geopolítico otorga al desfile una doble lectura: no solo como celebración histórica, sino también como plataforma para enviar un mensaje de unidad contra el dominio occidental.
Reacciones internacionales
Las potencias occidentales siguieron con atención el desfile. Estados Unidos y la Unión Europea interpretaron el acto como una muestra de desafío geopolítico, mientras que otros países asiáticos lo valoraron como un recordatorio de la importancia de la paz en la región.
Los analistas internacionales destacan que la unión visible entre China, Rusia y Corea del Norte marca un punto de inflexión en la política mundial, al consolidarse un eje que busca equilibrar el poder frente a Washington y sus aliados.
Un mensaje de poder y estabilidad
El discurso de Xi Jinping fue claro: China no busca confrontación, pero defenderá sus intereses y promoverá un orden internacional más equitativo y balanceado. La narrativa se centró en la paz, la cooperación y la justicia histórica, en un contexto en el que los conflictos globales y las tensiones en el Pacífico siguen creciendo.
La imagen de Xi, Putin y Kim Jong-un saludando juntos desde la tribuna de Tiananmen quedará registrada como un símbolo de una nueva etapa en la historia mundial: la transición hacia un orden multipolar donde Asia se erige como protagonista.

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