Con vida se fueron, con vida los queremos

La desaparición de cinco trabajadores municipales del cantón Valencia, provincia de Los Ríos, ha encendido las alarmas y la desesperación entre sus familias y comunidades. Wilson Murillo Segovia, Manuel Cedeño Villalva, Joffre Chichanda Mera, Cristhian Rendón y José Agustín Caluña Macías salieron con vida y, hasta hoy, no hay rastro de su paradero.

Una jornada que comenzó con esperanza y terminó en incertidumbre

El jueves 24 de julio, los cinco obreros se dirigieron desde Valencia hacia Guayaquil para participar en una capacitación nacional. Todos contaban con permisos laborales para ausentarse y tenían previsto retornar al día siguiente. En apariencia, se trataba de un viaje rutinario, necesario para su desarrollo profesional.

Durante la mañana y parte de la tarde asistieron al evento formativo. Sin embargo, posterior a la capacitación, el grupo decidió trasladarse a Puerto López (Manabí) para disfrutar unas horas de recreación. Fue entonces cuando se perdió todo contacto con ellos.

El vehículo apareció, pero no ellos

El automóvil en el que se movilizaban fue encontrado abandonado en la vía a Puerto Cayo, en la provincia de Manabí. Lo más preocupante fue que dentro del vehículo quedaron los documentos personales, teléfonos móviles y otras pertenencias de los desaparecidos, lo que llevó a sus familiares a sospechar de un posible secuestro o desaparición forzada.

Desde ese momento, la angustia ha sido la constante entre los allegados de los cinco trabajadores. No han cesado en su búsqueda ni en su exigencia por respuestas.

Familias entre la desesperación y el clamor por justicia

La noche del domingo 27 de julio, familiares, amigos y ciudadanos de Valencia se congregaron en una vigilia. Portando velas y pancartas con la frase “Nos faltan cinco”, reclamaron el pronto retorno de los obreros. La frase “Con vida se fueron, con vida los queremos” resonó como un grito de dolor y esperanza.

Mayerli Caluña, hija de José Agustín Caluña, secretario de la Asociación de Obreros Municipales, contó que la última vez que tuvo comunicación con su padre fue a las 18:30 del jueves. A partir de ahí, los celulares se apagaron y el silencio se volvió abrumador.

Hipótesis bajo investigación: una mujer en el trayecto y una presunta extorsión

Según declaraciones del coronel Washington Chugá, en el trayecto de retorno se habría sumado una mujer al grupo, quien sería el eje de una posible extorsión. Se presume que hay personas que estarían solicitando sumas elevadas de dinero para liberar a los desaparecidos.

Esta línea de investigación es seguida por la Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) y la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida (Dinased), quienes trabajan en coordinación para esclarecer los hechos y hallar con vida a los obreros.

Amenazas previas: ¿una desaparición anunciada?

Los familiares han manifestado que algunos de los desaparecidos habrían recibido amenazas de muerte en semanas anteriores. Aunque no se conocen públicamente los motivos, estas amenazas podrían tener relación directa con su desaparición.

Este antecedente refuerza la teoría de que el grupo pudo haber sido interceptado deliberadamente, y que no se trató de un hecho fortuito. Sin embargo, las autoridades aún no confirman ninguna hipótesis oficial.

La comunidad se organiza y exige resultados

La desaparición de estos cinco hombres ha generado un impacto profundo en Valencia y cantones vecinos, donde han comenzado a organizarse para realizar plantones, marchas y concentraciones. La presión social ha crecido día a día, con mensajes claros: «Queremos respuestas», «Basta de impunidad», y «Devuélvannos a nuestros padres, esposos y hermanos».

A través de redes sociales, los familiares han compartido fotografías, descripciones y cronologías de los hechos, con el objetivo de difundir la información a nivel nacional e internacional. La etiqueta #NosFaltanCinco se ha viralizado como símbolo de lucha.

El silencio oficial aumenta la tensión

Hasta el momento, las autoridades locales han brindado declaraciones limitadas y evitan dar detalles concluyentes. Mientras tanto, la falta de resultados tangibles en la búsqueda alimenta el descontento social y la desconfianza institucional.

Se exige mayor transparencia, más recursos y la atención inmediata del Gobierno Nacional. La vida de cinco ciudadanos ecuatorianos está en juego, y sus familias no cesarán hasta conocer la verdad.

El drama humano tras la noticia: familias paralizadas por el dolor

Más allá de los titulares, hay una tragedia silenciosa que se vive en los hogares de los desaparecidos. Hijos que preguntan por sus padres, madres que no duermen esperando una llamada, esposas que reviven el último beso de despedida. Cada minuto cuenta, cada día sin respuestas es una eternidad.

En estos hogares no se cocina, no se celebra, no se descansa. Solo se reza y se aguarda. El tiempo se ha congelado desde aquel jueves 24 de julio.

Un llamado urgente a la sociedad y las autoridades

Como ciudadanos, tenemos la obligación moral de no permitir que estas desapariciones queden en el olvido. La visibilización del caso no solo honra la vida de estos hombres, sino que pone el foco en una realidad que puede afectar a cualquiera.

Hacemos un llamado urgente a las autoridades nacionales, ministerios, Fiscalía y organismos de derechos humanos, a que redoblen esfuerzos, exploren todas las líneas posibles y no escatimen recursos hasta encontrar a Wilson, Manuel, Joffre, Cristhian y José Agustín.

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