El nuevo cabecilla de Los Choneros enfrentará extradición como alias ‘Fito’, advierte ministro del Interior

El nuevo cabecilla de Los Choneros enfrentará extradición como alias ‘Fito’, advierte ministro del Interior

Una advertencia clara del Gobierno ante la reorganización criminal

El ministro del Interior, Jhon Reimberg, ha enviado un mensaje contundente a cualquier integrante de Los Choneros que intente asumir el liderazgo de esta organización criminal: será extraditado, al igual que lo fue José Adolfo Macías, alias ‘Fito’, el pasado 25 de junio.

Durante una rueda de prensa realizada en Manta, Reimberg fue enfático al declarar que la política estatal contra el crimen organizado no dará tregua. La extradición inmediata de cabecillas es una herramienta que el Estado está dispuesto a seguir utilizando con firmeza. Este mensaje no solo tiene implicaciones judiciales, sino que también apunta a desestabilizar la estructura interna de una de las bandas más peligrosas del país.

El legado de terror de alias ‘Fito’

Alias ‘Fito’, líder histórico de Los Choneros, fue capturado luego de una espectacular fuga de la Penitenciaría del Litoral en enero de 2024. Su detención marcó un punto de inflexión en el combate al narcotráfico en Ecuador. El operativo del Bloque de Seguridad en Manta logró lo que parecía imposible: poner fin a su reinado criminal.

Macías fue considerado uno de los criminales más temidos de Ecuador, con fuertes vínculos con el cártel de Sinaloa y una red de corrupción que involucraba a actores dentro y fuera del sistema penitenciario. Su extradición a Estados Unidos respondió a cargos por tráfico internacional de drogas, lavado de activos y crimen organizado.

La operación fue presentada por el gobierno como un hito en la lucha contra el crimen transnacional, debilitando severamente a Los Choneros, quienes desde entonces se encuentran en una evidente crisis de liderazgo.

Los Choneros: De grupo local a red transnacional de narcotráfico

Fundados a inicios de los 2000 en la provincia de Manabí, Los Choneros evolucionaron de ser una pandilla regional a convertirse en una estructura criminal con influencia nacional e internacional. Su consolidación se dio gracias a alianzas estratégicas con carteles mexicanos, especialmente con el de Sinaloa, lo que les permitió controlar rutas de tráfico de drogas hacia Norteamérica y Europa.

Además de sus operaciones de narcotráfico, Los Choneros se involucraron en extorsión, sicariato, robo armado, tráfico de armas y control carcelario. Su capacidad de infiltrar instituciones del Estado les permitió operar con impunidad durante años.

La figura de alias ‘Fito’ fue clave para esta expansión. Desde su celda, lograba coordinar operaciones criminales a nivel nacional, convirtiéndose en un símbolo del fracaso estructural del sistema penitenciario ecuatoriano.

El vacío de poder y la advertencia gubernamental

Con la caída de alias ‘Fito’, la banda enfrenta una división interna sin precedentes. De acuerdo con el ministro Reimberg, no se trataría de una pugna violenta por el poder, sino más bien de un temor generalizado a asumir el liderazgo debido a las consecuencias que implica.

“No creo que se estén peleando por el liderazgo; hay ausencia de quien quiera tomarlo”, afirmó el ministro.

Esta ausencia de liderazgo abre un escenario de debilidad operativa, que podría ser aprovechado por el Estado para intensificar su ofensiva contra el crimen organizado. Sin embargo, también existe el riesgo de que otras bandas, como Los Lobos, intenten capitalizar esta debilidad para expandirse territorialmente.

La sangrienta guerra entre Los Choneros y Los Lobos en Manabí

Uno de los efectos colaterales más alarmantes tras la captura de ‘Fito’ es el incremento de la violencia en la provincia de Manabí. Allí, Los Choneros mantienen una guerra abierta con Los Lobos, una organización rival que busca el control de las rutas del narcotráfico y los territorios urbanos.

Las cifras de homicidios en esta región se han disparado en los últimos meses, con enfrentamientos armados, masacres carcelarias y atentados dirigidos a miembros de ambas bandas. La lucha por el control territorial no solo pone en riesgo a las estructuras criminales, sino también a la población civil, que vive bajo constante amenaza.

Estrategia estatal: Extradiciones como herramienta de disuasión

La política del gobierno de ejecutar extradiciones inmediatas contra cabecillas del crimen organizado busca reducir la impunidad y frenar el ascenso de nuevos líderes. Esta medida envía un mensaje claro: nadie está a salvo, ni siquiera desde el extranjero.

Ecuador ha reforzado su cooperación con agencias internacionales como la DEA, así como con las fuerzas de inteligencia de Estados Unidos y Colombia, para rastrear, capturar y extraditar a los principales responsables del narcotráfico. El caso de ‘Fito’ es solo el primero en una lista de objetivos prioritarios, según fuentes oficiales.

El rol de las cárceles como centros de operación criminal

Uno de los desafíos más complejos que enfrenta el Estado es desarticular el control que mantienen las bandas dentro de las cárceles. En Ecuador, los centros penitenciarios no solo albergan a los criminales más peligrosos del país, sino que funcionan como centros de comando y coordinación delictiva.

El gobierno ha iniciado una serie de intervenciones carcelarias, traslados masivos y requisas intensivas, con el objetivo de retomar el control de los pabellones dominados por Los Choneros y sus aliados. No obstante, el poder corruptor del dinero del narcotráfico ha demostrado ser un obstáculo persistente.

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