Papa León XIV inicia su ministerio: “¡Es la hora del amor!”

Un nuevo pontificado marcado por la humildad y la esperanza

León XIV ha dado inicio oficial a su ministerio como Obispo de Roma y sucesor de Pedro con una conmovedora ceremonia en la Plaza de San Pedro, que congregó a miles de fieles y representantes de la Iglesia y del mundo civil. El eco de sus primeras palabras como Papa resonó con fuerza en los corazones de los presentes: “¡Es la hora del amor!”, proclamó con voz firme y llena de emoción.

En su homilía de inicio de pontificado, el nuevo Pontífice expresó su gratitud y humildad, declarando: “Fui elegido sin ningún mérito y, con temor y temblor, vengo a ustedes como un hermano que desea hacerse siervo de la fe y de la alegría”. Esta declaración no solo marca el tono de su liderazgo, sino que traza el horizonte espiritual de su pontificado.

Una Iglesia que camina unida: el deseo ferviente de León XIV

El Papa manifestó con claridad su anhelo más profundo: una Iglesia unida, capaz de ser fermento de transformación para un mundo herido. En sus palabras vibró un deseo sincero de reconciliación, fraternidad y justicia. “Deseo una Iglesia que escuche, que abrace, que cure las heridas del alma y de la sociedad”, expresó, conmoviendo a los fieles que colmaban la plaza.

León XIV hizo un llamado a todos los bautizados, sin distinción de rol, edad o procedencia: “Caminemos juntos, como Pueblo de Dios, con la mirada puesta en Cristo. No hay lugar para divisiones ni para egos. Solo hay espacio para el amor que se dona, para el servicio que se entrega”.

Un inicio cargado de símbolos: el Palio, el Anillo del Pescador y la obediencia

Durante la Santa Misa de inicio de su ministerio petrino, tres cardenales representaron los tres órdenes del clero al acercarse a León XIV y entregarle los símbolos del pontificado:

  • El cardenal Mario Zenari le impuso el Palio, símbolo de comunión con la Iglesia de Roma.
  • El cardenal Luis Antonio Tagle le entregó el Anillo del Pescador, insignia del Sucesor de Pedro, signo de autoridad espiritual y misión pastoral universal.
  • Finalmente, doce representantes del Pueblo de Dios, de diversas partes del mundo, rindieron simbólicamente la obediencia al nuevo Pontífice, como expresión de comunión eclesial.

Entre los presentes destacó el cardenal Jaime Spengler, de Brasil, quien participó en nombre de América Latina, reflejando la universalidad de la Iglesia y la diversidad de su pueblo.

El recuerdo de Francisco y el llamado a la esperanza

León XIV no ocultó la emoción al recordar a su predecesor, el Papa Francisco, recientemente fallecido. “Nos dejó como ovejas sin pastor”, dijo con voz quebrada. Sin embargo, añadió con convicción: “A la luz de la Resurrección, encontramos sentido y fortaleza. La esperanza cristiana no defrauda”.

El Papa invitó a mirar hacia adelante sin temor, confiando en la acción del Espíritu Santo y en la solidez del Evangelio como fundamento de toda renovación. “El Evangelio no pasa, el Evangelio es vida, y a él debemos volver cada día”, subrayó.

La misión del Papa en un mundo herido

León XIV destacó los grandes desafíos que enfrenta la humanidad: guerras, desigualdades, crisis ecológica, migraciones forzadas, indiferencia y soledad. Frente a todo esto, reafirmó con vigor: “Es la hora del amor”.

Este amor no es sentimentalismo ni discurso vacío. Es, según el Papa, acción concreta, caridad operante, compromiso por el bien común. “Amar es actuar, es denunciar las injusticias, es tender la mano, es cuidar de la creación”, afirmó.

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *