La radiación espacial es uno de los principales riesgos para los astronautas que participarán en futuras misiones lunares. Ante el avance del programa Artemis, investigadores desarrollan nuevas tecnologías para reducir la exposición a las partículas solares de alta energía.
Una de las propuestas más llamativas es AstroRad, un chaleco de aproximadamente 26 kilogramos diseñado para proteger las zonas del cuerpo más sensibles a la radiación.
AstroRad: protección contra la radiación solar
El chaleco fue desarrollado por la empresa israelí StemRad con apoyo de la Agencia Espacial de Israel y Lockheed Martin. Su diseño utiliza un plástico de alta densidad rico en hidrógeno, un material que puede ofrecer ventajas frente a otros sistemas de blindaje.
A diferencia del plomo, que puede generar partículas secundarias al interactuar con determinadas radiaciones, los materiales ricos en hidrógeno permiten desarrollar una protección más adecuada para algunas partículas energéticas presentes en el espacio.
El chaleco está formado por miles de piezas hexagonales que funcionan como pequeñas escamas. Esta estructura permite mantener cierta flexibilidad mientras proporciona protección adicional.
Una protección diseñada para los órganos más vulnerables
Los investigadores no distribuyeron el blindaje de manera uniforme. El objetivo fue colocar mayor cantidad de material en las zonas donde se encuentran órganos especialmente sensibles a la radiación.
Esta estrategia permite aprovechar mejor el peso disponible. Según los investigadores, el diseño puede reducir alrededor de un 30 % la dosis de radiación frente a una distribución uniforme del mismo blindaje.
El sistema tampoco está pensado para sustituir completamente los refugios contra tormentas solares. Su función sería ofrecer una capa adicional de protección cuando los niveles de radiación aumenten.
La prueba durante Artemis I
AstroRad fue evaluado durante la misión Artemis I, que viajó alrededor de la Luna en 2022. La nave Orion transportó dos maniquíes especializados llamados Zohar y Helga.
Ambos fueron construidos con materiales capaces de imitar tejidos, huesos y órganos humanos y contaban con más de 5.600 sensores de radiación.
Zohar utilizó el chaleco AstroRad, mientras Helga permaneció sin esta protección. Aunque durante la misión no se produjo una gran tormenta solar, los datos permitieron realizar modelos sobre eventos registrados anteriormente.
En el caso de una tormenta solar ocurrida en agosto de 1972, los investigadores estimaron que AstroRad podría haber reducido cerca del 60 % de la dosis de radiación recibida por una persona.
Un sistema para futuras misiones lunares
AstroRad fue concebido principalmente como una medida de emergencia. Los astronautas podrían utilizarlo durante periodos de elevada actividad solar, sin necesidad de llevarlo permanentemente.
La tecnología también podría complementar los refugios especiales de las naves espaciales, permitiendo que los tripulantes continúen determinadas operaciones mientras permanecen protegidos frente a niveles elevados de radiación.
Además, los investigadores estudian la posibilidad de fabricar componentes de este tipo de blindaje mediante impresión 3D y materiales reciclados en el espacio, una alternativa que podría resultar especialmente útil para futuras misiones de larga duración.

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