El caso de Edith Sánchez, exasistente personal del cantante Luis Miguel, ha generado una fuerte atención mediática luego de que la mujer denunciara haber trabajado por más de 25 años sin contrato formal, sin vacaciones y sin seguro social. Según su testimonio, su relación laboral con el artista estuvo marcada por la confianza personal, pero también por la ausencia de derechos laborales básicos.
Sánchez afirma que comenzó a trabajar con el cantante cuando este aún era menor de edad, acompañándolo en distintas etapas clave de su vida profesional y personal. Durante décadas, asegura haber estado presente en giras, compromisos y momentos familiares importantes, desempeñando funciones de asistencia directa y apoyo constante.
La excolaboradora sostiene que su salario mensual era de aproximadamente 1.500 dólares, pero que nunca recibió documentación legal que respaldara su vínculo laboral. Tampoco habría tenido acceso a beneficios como vacaciones pagadas, afiliación al seguro social o compensaciones adicionales por años de servicio.
Uno de los momentos más críticos de su relato ocurrió en 2017, cuando fue diagnosticada con cáncer. Según su versión, en ese periodo solicitó el pago de honorarios pendientes para cubrir su tratamiento médico, pero posteriormente fue separada del equipo de trabajo del cantante. Desde entonces, afirma no haber recibido ningún tipo de liquidación.
La exasistente también ha señalado que la relación con Luis Miguel era cercana en términos personales, llegando incluso a describir que el artista le decía que era “como su mamá”. Sin embargo, sostiene que esa cercanía no se tradujo en garantías laborales ni en protección económica.
El entorno del cantante no ha emitido una declaración oficial detallada sobre las acusaciones. Medios internacionales han indicado que se solicitó una respuesta, pero no hubo comentarios directos sobre el caso.
Este testimonio ha reabierto el debate sobre las condiciones laborales en la industria del entretenimiento, especialmente en casos donde los trabajadores permanecen durante años bajo acuerdos informales. Expertos en derecho laboral señalan que la ausencia de contratos escritos dificulta la defensa de derechos y posibles reclamaciones.
El caso de Edith Sánchez pone sobre la mesa la importancia de la formalización laboral incluso en relaciones de confianza personal dentro del mundo artístico, donde asistentes, técnicos y colaboradores suelen trabajar durante largos periodos sin respaldo legal claro.

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