Como parte de la política ambiental impulsada por el presidente Daniel Noboa, el Programa Biocorredor Amazónico (BCA) y el Fondo BCA destacan en 2025 por consolidar avances decisivos para la conservación de la Amazonía ecuatoriana. Esta iniciativa se posiciona como uno de los esfuerzos más ambiciosos de protección ambiental en la región, gracias a un modelo de sostenibilidad financiera y territorial que marca un precedente en América Latina.
El progreso del programa se enmarca en la histórica conversión de deuda por naturaleza realizada en diciembre de 2024, un mecanismo que permitió movilizar cerca de USD 460 millones para acciones de conservación y generó más de USD 800 millones en ahorros fiscales. Este proceso abrió el camino para una etapa estratégica que fortalece la gobernanza ambiental del país y consolida un nuevo enfoque de responsabilidad ecológica a largo plazo.
La constitución del Fondo BCA, el 20 de noviembre de 2024, representa un hito clave en el manejo técnico y transparente de los recursos destinados a la Amazonía. Este fondo se diseñó como una entidad independiente, plural y orientada a la protección de uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta. En 2025 se fortaleció su gobernanza mediante la creación de una Junta Directiva multisectorial, integrada por representantes estatales, pueblos y nacionalidades indígenas, academia y especialistas en conservación y finanzas. Su conformación se realizó mediante procesos públicos y transparentes, con difusión en diez lenguas originarias, garantizando legitimidad territorial y participación diversa.
Otro avance relevante es la selección de la Dirección Ejecutiva y del equipo operativo del Fondo, responsables de liderar una gestión basada en criterios de integridad, eficiencia e interculturalidad. Este equipo tendrá la misión de asegurar que las inversiones respondan a las necesidades reales del territorio y generen beneficios ambientales y sociales sostenibles.
Un componente técnico fundamental desarrollado durante el periodo es el Marco de Seguimiento y Evaluación (MyE), una herramienta que establecerá indicadores, metodologías y protocolos para medir el desempeño y el impacto de los proyectos financiados. Este instrumento es clave para garantizar transparencia, trazabilidad y rendición de cuentas frente a las comunidades amazónicas, el país y la comunidad internacional.
El programa también avanzó en el diseño del Sistema de Salvaguardas Sociales y Ambientales, que busca asegurar que cada intervención respete los derechos colectivos, proteja el entorno natural y cumpla con estándares internacionales de sostenibilidad. Este sistema permitirá prevenir riesgos, fortalecer la participación comunitaria y asegurar que cada acción genere beneficios duraderos para la Amazonía.
El Programa BCA aspira a mejorar la gestión de 4,6 millones de hectáreas, proteger 1,8 millones de hectáreas adicionales y resguardar 18.000 kilómetros de ríos, posicionando a Ecuador como un referente regional en conservación, innovación ambiental y sostenibilidad financiera

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