El cometa 3I/ATLAS se prepara para un encuentro histórico con la Tierra a finales de diciembre de 2025, convirtiéndose en uno de los fenómenos astronómicos más esperados del siglo. Este objeto interestelar, descubierto el 1 de junio de 2025 por el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) de la NASA, fue identificado desde el observatorio de Río Hurtado, en Chile, gracias a su brillo inusual y su rápida trayectoria.
Un cometa proveniente del espacio interestelar
El 3I/ATLAS no es un cometa común. Los astrónomos confirmaron que se trata del tercer objeto interestelar descubierto en la historia, después de ‘Oumuamua (1I/2017 U1) y 2I/Borisov. Su nombre refleja esta condición: el prefijo “3I” indica su categoría como tercer visitante interestelar, mientras que “ATLAS” hace referencia al sistema de telescopios que lo detectó.
Los cálculos muestran que sigue una órbita hiperbólica, lo que significa que no está ligado al Sol y no regresará jamás al Sistema Solar. Su velocidad, cercana a los 200.000 kilómetros por hora, confirma que proviene de regiones más allá de nuestra galaxia local.
Características del 3I/ATLAS
El cometa tiene un diámetro estimado de entre 300 metros y 5 kilómetros, y podría tener una edad de 11.000 millones de años, lo que lo convierte en un remanente de los primeros procesos de formación estelar del universo. Su composición de hielo, polvo y materiales orgánicos podría ofrecer valiosa información sobre la materia primitiva que formó las estrellas y planetas.
Una de las particularidades más notables del 3I/ATLAS es que atravesará la eclíptica, el plano donde orbitan los planetas, permitiendo una observación más prolongada desde distintos puntos del planeta. Este fenómeno será aprovechado por los principales observatorios del mundo, incluido el Telescopio Espacial James Webb.
Cuándo y cómo observarlo
El máximo acercamiento del cometa ocurrirá a finales de 2025, cuando se encuentre a unos 270 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia completamente segura. Aunque no será visible a simple vista, podrá observarse con telescopios medianos y grandes, especialmente en el hemisferio sur, desde países como Chile, Argentina, Sudáfrica y Australia.
Durante su paso, los astrónomos esperan obtener datos que permitan comprender mejor los orígenes del Sistema Solar y la formación de los cuerpos celestes en otras regiones del universo.
Un visitante que no volverá
El 3I/ATLAS seguirá su viaje hacia el espacio profundo tras su breve encuentro con nuestro sistema planetario. Su paso representa una oportunidad irrepetible para la ciencia y una ventana hacia los confines del cosmos, recordándonos que la Tierra forma parte de un universo mucho más vasto y misterioso de lo que podemos imaginar.

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