Violencia obstétrica en Ecuador: un caso emblemático que remece al sistema de salud
En una decisión sin precedentes en el sistema sanitario ecuatoriano, el Hospital General Universitario de Guayaquil ofreció disculpas públicas a una joven que fue sometida a una ligadura tubárica irreversible sin haber brindado su consentimiento informado. Este caso, ampliamente reconocido como un ejemplo flagrante de violencia obstétrica, ha sido condenado por la Corte Constitucional, que ordenó al centro médico reconocer su responsabilidad y realizar una reparación pública.
El procedimiento sin consentimiento: una grave violación de derechos humanos
La joven, que en ese entonces era adolescente y embarazada, acudió al hospital para dar a luz. Sin embargo, durante el proceso, los médicos procedieron a realizarle una ligadura tubárica, una intervención quirúrgica que impide de forma permanente la capacidad reproductiva de la mujer. La víctima nunca fue informada de los riesgos, consecuencias ni alternativas al procedimiento, lo que constituye una clara vulneración del derecho a la autonomía y a decidir libremente sobre su cuerpo.
Según lo admitió públicamente Hugo Hernández, gerente del hospital, la adolescente fue objeto de coerción médica:
“Este hospital reconoce que no le informó acerca de los riesgos, beneficios y alternativas de la ligadura tubárica; disminuyó la autonomía, la capacidad de decidir libremente sobre su cuerpo y se apropió de su proceso reproductivo”, expresó durante el acto de disculpas.
Un precedente judicial: sentencia de la Corte Constitucional del Ecuador
La Corte Constitucional determinó que se trató de un caso de violencia obstétrica, un tipo de maltrato institucional que afecta principalmente a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad. La sentencia exige no solo disculpas públicas, sino también la implementación de mecanismos de reparación integral, además de la capacitación al personal de salud para evitar que estos hechos se repitan.
Los magistrados fueron enfáticos al subrayar que el procedimiento:
- No era urgente ni necesario para salvaguardar la vida de la joven ni la de su bebé.
- Se llevó a cabo sin consentimiento válido, dado que este se encontraba viciado.
- Fue ejecutado en un momento de extrema vulnerabilidad física y emocional para la paciente.
Disculpas públicas: un acto de reconocimiento y responsabilidad institucional
Durante el acto oficial de disculpas, en el que también estuvieron presentes representantes de la Defensoría del Pueblo, se expusieron los errores cometidos por el personal médico. La víctima fue tratada sin dignidad ni respeto, y fue sometida a una cirugía invasiva de forma innecesaria, lo cual le causó un daño irreparable: la pérdida definitiva de su capacidad reproductiva.
“Le causamos sufrimiento y angustia innecesaria. No fue tratada con la dignidad que merece cada ser humano. Lo lamentamos profundamente”, agregó Hernández.
Este acto de disculpas se enmarca en un proceso más amplio de justicia reparadora, en el que se reconoce públicamente la responsabilidad del Estado y sus instituciones frente a casos de violación de derechos sexuales y reproductivos.
Implicaciones sociales y sanitarias del caso
Este caso ha generado una profunda reflexión en el país sobre las prácticas médicas, especialmente en los hospitales públicos. Muchos expertos en derechos humanos y salud pública han señalado la urgente necesidad de implementar protocolos obligatorios de consentimiento informado y de capacitar al personal de salud en temas de género, ética médica y derechos humanos.
Además, se ha abierto un debate sobre:
- La falta de regulación efectiva para prevenir la violencia obstétrica.
- La ausencia de supervisión en procedimientos médicos irreversibles.
- La invisibilización de casos similares, que por años han permanecido sin ser denunciados ni reparados.
La víctima: un testimonio que conmueve e impulsa cambios
La joven afectada ha señalado en diversas ocasiones que no fue informada ni consultada sobre el procedimiento. En sus propias palabras:
“Nadie merece ser tratado así. Me arrebataron algo que solo yo debía decidir”.
Su testimonio ha conmovido a miles de personas, impulsando movilizaciones sociales y demandas para que se cree una ley específica que tipifique y sancione la violencia obstétrica en Ecuador. Además, se exige que estos hechos no queden impunes y se conviertan en catalizadores de cambios profundos en el sistema de salud.
El papel de la Defensoría del Pueblo en el cumplimiento de la sentencia
La Defensoría del Pueblo ha sido clave en el proceso judicial y de reparación. La institución ha monitoreado el cumplimiento de las órdenes dictadas por la Corte, y ha brindado acompañamiento psicosocial, jurídico y médico a la víctima. Además, ha instado al Ministerio de Salud Pública a establecer líneas claras de acción para erradicar prácticas coercitivas en hospitales públicos.
Asimismo, se está elaborando un informe nacional sobre la prevalencia de la violencia obstétrica en el país, que será presentado ante organismos internacionales como la CIDH y la ONU Mujeres, con el fin de promover estándares internacionales de protección para mujeres embarazadas.
Un hospital público ofreció disculpas y pagará USD 15.000 a una mujer venezolana que fue esterilizada bajo coerción a los 17 años. Este caso, calificado por la Corte Constitucional como violencia obstétrica, ocurrió en 2020.
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El Hospital General Universitario de Guayaquil admitió… pic.twitter.com/e1h1YM6hdw

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