Impactante crimen sacude las calles Escobedo y Aguirre
El martes 8 de julio, alrededor del mediodía, un brutal asesinato conmocionó a los transeúntes del centro de Guayaquil, específicamente en la intersección de las calles Escobedo y Aguirre, a escasa distancia de la emblemática Catedral Metropolitana. Un hombre con amplio historial delictivo, identificado como Carlos Alberto Macías Intriago, fue acribillado por sicarios mientras se encontraba dentro de un vehículo tipo SUV de alta gama.
Los hechos ocurrieron cerca de las 12:30, cuando dos sujetos armados que se movilizaban en una motocicleta interceptaron el paso del automotor. Sin mediar palabra, dispararon en múltiples ocasiones a través de la ventanilla del conductor y también por el parabrisas, provocando la muerte inmediata de la víctima. El ataque fue tan rápido como certero. Tras consumar el crimen, los agresores huyeron del sitio a gran velocidad, sin dejar rastro inmediato.
La víctima tenía un historial delictivo significativo
Según lo informado por el subjefe del distrito policial 9 de Octubre, Jaime Lara, el fallecido Carlos Macías Intriago contaba con cuatro antecedentes penales graves. Dos por asesinato, uno por robo agravado y otro por tenencia ilegal de armas de fuego. Esta información ha sido confirmada por las bases de datos judiciales y policiales.
Las autoridades no descartan que este hecho violento esté relacionado con ajustes de cuentas entre bandas delictivas, considerando el pasado criminal del ahora occiso. En lo que va del año, Guayaquil ha sido escenario de numerosos ataques armados, muchos de ellos atribuidos a estructuras de crimen organizado vinculadas al narcotráfico, extorsión y sicariato.
Zona de alta circulación, a plena luz del día
El asesinato ocurrió en una zona céntrica de alta circulación peatonal y vehicular, lo que añade gravedad al hecho. La proximidad a la Catedral, oficinas públicas, bancos y comercios hizo que numerosos ciudadanos presenciaran el crimen o llegaran al lugar apenas instantes después del atentado.
Testigos aseguran haber escuchado al menos cinco disparos consecutivos, lo que generó pánico entre los presentes. En cuestión de minutos, agentes de la Policía Nacional y cuerpos de Bomberos acudieron al sitio, acordonaron la escena y comenzaron los procedimientos de levantamiento del cadáver y recolección de indicios balísticos.
Investigación en curso con apoyo de videovigilancia
Las autoridades investigativas están analizando grabaciones captadas por las cámaras de seguridad del ECU 911, así como por sistemas de videovigilancia privados ubicados en los alrededores. El objetivo es identificar a los responsables del crimen, establecer rutas de escape y determinar si hubo colaboradores o vehículos de apoyo.
El Ministerio del Interior, en coordinación con la Fiscalía General del Estado, ha dispuesto que se intensifiquen los patrullajes y operativos en la zona. La hipótesis preliminar apunta a que se trató de una ejecución planificada, posiblemente como represalia por disputas internas dentro de redes delictivas.
Auge del sicariato en Guayaquil: una tendencia alarmante
Este asesinato se suma a una ola de violencia sin precedentes que ha azotado a Guayaquil y otras ciudades del litoral ecuatoriano. Solo en el primer semestre del año, las cifras de homicidios intencionales han aumentado exponencialmente, convirtiendo al Puerto Principal en uno de los puntos más críticos de la crisis de seguridad nacional.
El uso de motocicletas para perpetrar sicariatos es una modalidad cada vez más frecuente. Esta forma de actuar facilita la huida rápida, reduce la probabilidad de ser capturados y permite a los atacantes actuar con alto grado de efectividad en zonas urbanas densas.
Preocupación ciudadana y respuesta institucional
La ciudadanía se muestra cada vez más alarmada por la frecuencia e impunidad con la que se cometen estos crímenes. Residentes y comerciantes de la zona han exigido un refuerzo policial permanente, así como mayores controles en motocicletas y vehículos que circulan en zonas de riesgo.
Por su parte, la Policía Nacional ha prometido acciones contundentes para frenar esta escalada. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han advertido que la militarización excesiva sin políticas sociales de fondo podría ser insuficiente para contener el fenómeno delictivo que enfrenta la ciudad.
El perfil del asesinado: ¿víctima o actor del crimen?
Carlos Macías Intriago, de aproximadamente 35 años, no era un desconocido para la justicia. Su historial incluye delitos de alta peligrosidad, lo que hace pensar que su asesinato estuvo directamente vinculado con rencillas criminales. Aunque fue víctima en este caso, las investigaciones determinarán si mantenía vínculos activos con estructuras delictivas.
Los investigadores también buscan determinar si Macías estaba bajo amenazas previas, si había sido objeto de investigaciones recientes o si participaba en actividades ilícitas como cobro de vacunas, tráfico de armas o drogas.
Así se registró el ataque armado en las calles Escobedo y Aguirre, en el centro de Guayaquil.
— Radio Forever (@925forever) July 8, 2025
La víctima, que se desplazaba en un vehículo negro, fue interceptada la tarde del miércoles 8 de julio.
Según información preliminar, el fallecido tenía antecedentes penales y recibió… pic.twitter.com/crOt1QcCXq

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